El doctor Henry Gómez Moreno es uno de los investigadores sobre el cáncer más prolíficos del país. Es graduado de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa. (Foto: INEN)
El doctor Henry Gómez Moreno es uno de los investigadores sobre el cáncer más prolíficos del país. Es graduado de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa. (Foto: INEN)
Bruno Ortiz Bisso

Periodista de Ciencia y Tecnología

bruno.ortiz@comercio.com.pe

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En El Comercio continuamos con nuestra serie de entrevistas a personajes relevantes de la . El extracto presentado a continuación forma parte de la nueva serie de podcast “”, en donde buscaremos conocer lo que hay detrás de los científicos, investigadores y expertos peruanos.

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Henry Gómez es oncólogo clínico y un prolífico investigador del cáncer en nuestro país. Fue uno de los primeros especialistas en reportar sobre la eficacia de nuevas moléculas para el tratamiento de , uno de los más agresivos. En conversación con El Comercio, analiza la situación a la que se vieron expuestos los pacientes oncológicos debido a la y ensaya recomendaciones para afrontar futuras emergencias sanitarias que afecten al planeta.


—¿Cómo ha visto el manejo de la pandemia, teniendo en cuenta su impacto en los pacientes oncológicos?

Lo que más me ha llamado la atención es confirmar lo centralizado que tenemos el sistema de atención del en el país. Me genera más preocupación saber que hay pacientes que deben venir hasta Lima para hacerse un diagnóstico de cáncer avanzado. Muchas veces con una enfermedad que les da un tiempo de vida limitado y, aun así, tienen que venir a Lima, recibir su dosis y volver a su lugar de origen. La ha desnudado esta problemática.

“Las regiones, en los últimos 20 años, no han asumido el reto que significa para la salud pública el cáncer”.


—¿De qué manera se debería manejar este problema?

Las regiones no han asumido el rol de lo que significa tener una unidad oncológica autónoma que resuelva los problemas básicos o intermedios de cada área. Esto condiciona a que la mitad o más de los pacientes sean de fuera de Lima y que por la pandemia se hayan perjudicado, porque debido a la inmovilización no podían llegar hasta el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN). Aunque la cosa ha mejorado un poco con la telemedicina, los pacientes nuevos tienen muchas limitaciones. Las regiones, en los últimos 20 años, no han asumido el reto que significa para la salud pública el .

—La postergación de los tratamientos, por las restricciones iniciales, han tenido un impacto negativo en los pacientes oncológicos…

Así es. El impacto ha sido muy grande. Estamos viendo tumores que han crecido, con mayor volumen o que han pasado a estadios clínicos mayores durante la pandemia. También ha sido evidente la ausencia de pacientes. Esos igual se van a desarrollar, esa incidencia no va a bajar. Un cáncer toma en desarrollarse entre tres y cinco años. ¿Dónde están esos pacientes? El problema es que muchos de ellos no acuden porque no tienen cómo ser referidos. Solo llegan al hospital los que viven en la ciudad o tienen algún tipo de cercanía geográfica. Esto condiciona a que tengamos que pensar en que la atención oncológica debe convertirse en una responsabilidad de cada una de las regiones.

“Estamos viendo tumores que han crecido con mayor volumen, o que han pasado a estadios clínicos mayores durante la pandemia”.


—¿Qué enfoque deberían tener las autoridades para prevenir lo que podría suceder en futuras emergencias de salud nacionales y que pacientes de otras enfermedades no detengan sus tratamientos?

El planeta no estaba preparado para esta situación, pero hay países que han tenido un mejor enfoque en lo que refiere a la investigación. Eso nos muestra que el sistema de salud peruano debe fortalecerse de todas maneras. Pero no solo se trata de tener conocimiento y transmitirlo. Las son retos científicos muy potentes y necesitamos tener laboratorios bien desarrollados, en varios puntos del país, para hacer pruebas, evaluaciones, pero contando con el recurso humano y tecnológico adecuado para enfrentarlas. Es claro que la telemedicina ha ayudado mucho, el desarrollo local de pruebas diagnósticas también, así como tener el conocimiento sobre el secuenciamiento del virus, pero esa es investigación que debemos tener lista para cualquier circunstancia. No hay que pensar que la investigación la podemos canalizar solo a partir del conocimiento externo. Estamos acostumbrados a consumir conocimiento, pero no lo estamos creando. Y en situaciones tan extremas como una pandemia, crear conocimiento es lo más importante.

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—Pero siempre habrá quien diga que nuestro país no está en condiciones para invertir en investigación...

Por eso, siempre busco mostrar a la gente con la que me rodeo que sí tenemos la capacidad de hacerlas si nos lo proponemos. Las limitaciones están en el cerebro. En este país tenemos muchas oportunidades. El reto es con nosotros mismos.


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