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  • Cauce seco de un río en Marte. Lo que se muestra en color amarillo son las áreas más elevadas. (NASA)
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    Cauce seco de un río en Marte. Lo que se muestra en color amarillo son las áreas más elevadas. (NASA)

Redacción EC

Con ríos más grandes de los que se ven en la actualidad en la Tierra, el pasado de ha dado nuevas luces a través de imágenes orbitales del planeta. Al menos así lo estipula un estudio publicado en la revista de la Universidad de Chicago que analizó la superficie marciana y determinó que una importante y extensa escorrentía fluvial existió por más tiempo del que se creía.

El trabajo detalla la presencia de estas acumulaciones de agua -que se producen cuando el suelo está saturado de agua- que se podrían haber encontrado en diversos puntos de Marte. Sin embargo, el análisis propone que su extinción no fue gradual, sino repentina, lo que complica aún más la determinación del clima en el planeta rojo y los estudios de su pasado.

"Ya es difícil explicar los ríos o lagos según la información que tenemos", explica el autor principal del trabajo, Edwin Kite, profesor asistente de ciencias geofísicas y experto tanto en la historia de Marte como en climas de otros mundos, agregando que esta nueva información "hace que un problema difícil sea aún más difícil".

Actualmente Marte se caracteriza por sus terrenos secos; sin embargo, gracias a las imágenes satelitales tomadas por la NASA y la información que los rovers han entregado en sus recorridos por su superficie, se puede ver que hace miles de años el planeta tenía corrientes de agua circulando, tanto por las marcas en la tierra, como por las rocas redondeadas que el Curiosity descubrió en 2012.

Cauce seco de un río en Marte. Lo que se muestra en color amarillo son las áreas más elevadas. (NASA)
Cauce seco de un río en Marte. Lo que se muestra en color amarillo son las áreas más elevadas. (NASA)

El mayor enigma de esta situación es tratar de determinar las condiciones que hicieron posible la presencia de agua marciana en el pasado. El planeta actualmente tiene una atmósfera mucho más delgada que la presente en la Tierra y, si se piensa en los inicios de Marte, su temperatura era sólo un tercio de la luz solar que tiene nuestro planeta, un índice menor al necesario para mantener el agua en estado líquido.

Aun así, Kite asegura que su análisis muestra una clara evidencia de una fuerte y persistente escorrentía que se produjo hasta la última etapa del clima húmedo.

Para el experto, este trabajo entrega información fundamental para aquellos que intentan reconstruir el clima marciano. Los ríos muestran un fuerte flujo hasta el último minuto geológico antes de que el clima húmedo se acabase. "Uno esperaría que disminuyeran gradualmente con el tiempo, pero eso no es lo que vemos", puntualiza Kite.

Con este trabajo, el científico de la Universidad de Chicago agrega que si bien algunas dudas pueden ser respondidas, plantea una incertidumbre mayor y que tiene relación con la forma en que se entienden las condiciones planetarias y su desarrollo a lo largo de millones de años, planteando la pregunta "¿qué está mal: los modelos climáticos, los modelos de evolución de la atmósfera o nuestra comprensión básica de la cronología del sistema solar interior?".

Emol, GDA

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