El mono choro de cola amarilla aparece en la lista actual de los 25 primates más amenazados en el ámbito mundial. Habita en los bosques nublados de los Andes tropicales. (Foto: Neotropical Primate Conservation)
El mono choro de cola amarilla aparece en la lista actual de los 25 primates más amenazados en el ámbito mundial. Habita en los bosques nublados de los Andes tropicales. (Foto: Neotropical Primate Conservation)
Diego Suárez Bosleman

Periodista de Ciencia y Tecnología

diego.suarez@comercio.com.pe

Sam Shanee llegó al Perú con la idea de quedarse solo unos meses. Su objetivo: estudiar al mono choro de cola amarilla, una especie que habita solo en nuestro país. Pero al notar lo poco que se sabía sobre este animal y el frágil estado de los bosques tropicales, este investigador británico cofundó la organización Neotropical Primate Conservation (NPC). Con esta institución, lleva una década promoviendo la conservación de la vida silvestre.

— ¿Qué tipo de labor realiza la NPC en nuestro país?

Trabajamos con las comunidades para educarlas en lo que es la conservación. Les mostramos las herramientas disponibles para conservar su hábitat natural. Por ejemplo, en el Perú hay dos tipos de áreas protegidas no gubernamentales: las áreas de conservación privada y los terrenos libres del Estado. Ofrecemos a las poblaciones el apoyo para que establezcan estas áreas, ayudando en el mapeo del área, en los estudios necesarios y pagando los costos.

— ¿Cómo se inició el proyecto?

Se fundó en el 2007 con la intención de hacer un pequeño proyecto en el distrito de Yambrasbamba (Amazonas). Se empezó a trabajar en una pequeña reserva. De ahí contactamos con las rondas campesinas y tuvimos reuniones con ellas en distintos pueblos. Vimos que muchas de las comunidades cercanas en Amazonas y en San Martín estaban interesadas en la conservación, solo faltaba una orientación. La idea era que este proyecto durara solo dos años, pero siguió creciendo. Actualmente, trabajamos con siete comunidades. En total, ya hemos apoyado como a 15.

Sam Shanee tiene un máster en conservación de primates. (Foto: Archivo personal)
Sam Shanee tiene un máster en conservación de primates. (Foto: Archivo personal)

— Y tienen como especie bandera al mono choro de cola amarilla...

Exacto. Es el primate más grande del Perú y está críticamente amenazado. Como habita en un área de difícil acceso –las zonas altas de Amazonas, San Martín y Huánuco–, ha sido poco estudiado y es difícil de determinar cuántos hay en la naturaleza. Se estima que existen unos miles. Conocer más de este carismático animal fue otro de los motivos por el cual se fundó la organización.

— ¿Trabajan también con el Estado Peruano?

Depende de la región y de la oficina. Por muchos años, tuvimos una muy buena relación con el Gobierno Regional de San Martín. El interés depende mucho de la política del propio presidente regional o alcalde. Hay muchos que solo quieren minería o madera. Ellos tienen la percepción de que el desarrollo es incompatible con la conservación, pero no es así. Hemos tenido mayor dificultad en lograr que las autoridades nacionales y locales actúen contra el tráfico de animales. Ellos lo ven como algo inofensivo: “Es solo un monito, una mascota”. No entienden que el efecto es mayor.

— ¿Y cuál es?

He trabajado en Colombia, Brasil y Bolivia, y creo que el tráfico ilegal de especies afecta más al Perú que a estos otros países. Se estima que unos 100.000 primates son víctimas del tráfico ilegal cada año en el Perú. Son Loreto y Ucayali las principales fuentes de tráfico. Hay que entender que para que un mono llegue a una casa se ha matado a unos diez más en el bosque. Esto se da en todas las especies. Por ejemplo, hemos encontrado a gente que tiene a jaguares como si fueran mascotas.

— ¿Qué tanto afecta la minería a este trabajo?

Ahora se ve un poco más calmada la acción de las mineras legales. Hemos revisado estudios de impacto ambiental de varios proyectos mineros y algunos son muy básicos, otros ni mencionan a las especies en estado crítico de extinción que habitan en las zonas donde realizarán los trabajos, pues eso significa que tienen que esforzarse más en la conservación. Según la ley, cuando termina una minera un proyecto, se tiene que dejar el ambiente como estaba antes. Eso es imposible cuando estás hablando de un bosque primario de miles de años de antigüedad. Las mineras piensan que todos los bosques son iguales, y después del proyecto siembran hectáreas de pinos y dicen que ya es un bosque, pero no es así.

— ¿Cuál es la principal amenaza para la conservación?

La corrupción. En términos de leyes para proteger el medio ambiente, el Perú es uno de los mejores países que he visto. Pero no se aplica nada. Podría decir que la principal amenaza es la deforestación, pero cuál es la causa principal de esto: la pobreza, migrantes de la sierra que no tienen más espacio y que llegan a la selva. Hay un montón de dinero en el Estado para proyectos, pero ¿cuánto de eso realmente llega a su destino? Pues muy poco.

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