Un indigente crea una web de "hoteles para pobres"
Un indigente crea una web de "hoteles para pobres"
Redacción EC

Bielefeld, Alemania (DPA). Le hubiera gustado tener un pequeño piso, quizás incluso un jardín. Sin embargo, la calle es su casa desde hace casi 30 años. Ahora, Richard Brox comparte su experiencia para ayudar a otras personas sin hogar con su portal de " ohnewohnung-wasnun.de" (comparador de hoteles para pobres).

En 1985 su madre murió y poco después fue expulsado del piso que compartía con ella desde hacía un tiempo. En ese momento empezó su travesía de en albergue. Pero en el 2008 ayudó a un periodista a realizar un documental. Este como agradecimiento le regaló una laptop y un modem USB para conectarse a Internet. Así empezó el proyecto de Richard Brox.

En su tiene una completa lista de direcciones de centros de asesoramiento, alojamientos y personas que ayudan a . Además, también ha creado la página de búsqueda de ayuda "suchthilfe-deutschland.de"(Alemania busca ayuda). "La mayoría de personas sin hogar tienen hoy en día un o pueden acceder a Internet en los albergues. Hoy en día hay que estar conectado", afirma Brox.

Existe todo tipo de centros de hospedaje, algunos de pésima calidad donde los colchones huelen a vómito y los mismos trabajadores quieren que te vayas. Sin embargo, también hay excepciones como los alojamientos a los que Brox llama "hoteles de cinco estrellas".Por ejemplo la residencia de hombres de Göttingen o la casa Weissenburg en Düsseldorf. Los albergues reciben en su web una valoración, "los peores ni los menciono", apunta.

El Colectivo Federal de Ayuda para los sin techo en Berlín (BAG) calcula que existen en cerca de 300.000 personas sin hogar y que esta cifra aumenta con el tiempo. "Para las personas sin hogar, esta página ofrece una primera orientación", declara Werena Rosenke miembro del BAG.

Pero, ¿cómo un hombre sin estudios, sin formación, sin dinero ni techo acaba creando su propia página web? "Pura casualidad", dice Brox, y recuerda a cuatro jóvenes en un cibercafé de Berlín que le dieron un curso. “Tres horas más tarde tenía mi primera página web y una dirección de e-mail".