Por Enrique Planas

Es la imagen del hombre que se desafía a sí mismo, que no necesita elevar la voz para manifestarse contra la injusticia, es la persona que necesitamos para que, tanto en la realidad como en la ficción, nos de la sensación de calma en los momentos de mayor ansiedad. Sí, ha sido el sanguíneo capitán Jean-Luc Picard a bordo del Enterprise en Star Trek, y ha sido el profesor Charles Xavier al frente de los X-Men. Pero también ha sido Lucio Elio Sejano, Prefecto del pretorio del Imperio Romano en “Yo Claudio” (1976), el Rey Leondegrance en “Excalibur” (1981), o el capitán Ahab obsesionado por la ballena blanca “Moby Dick” (1998). Sin duda, la épica le sienta bien. Pero con los años, el actor británico ha sabido encarnar papeles que nos hablan de la nobleza de la decadencia: un ya senil Profesor X en “Logan” - papel que regresa con el estreno de “Doctor Strange in the Multiverse of Madness” este 5 de mayo- y un capitán que regresa de la jubilación para reportarse en el cuartel general de la Flota estelar, el papel que lo convirtió en uno de los actores vivos más queridos: Picard. Está bien interpretar al guerrero, pero mejor aún al sobreviviente de la batalla.