Redacción EC

FERNANDO VIVAS ()

La conocí en un gimnasio, guerreando consigo misma. Acababa de terminar su sociedad con y entrenaba para lanzarse de cabeza a la postelevisión, la de la realidad mutada en 'reality' y habitada por chicos competitivos que brincan por toda la parrilla de programación. Esa 'tele' donde el conductor es lo de menos y el productor tiene que pensar en todo. Para , la TV es un arte más emocional que conceptual y la lectura del ráting es parte de su dieta. Cuando conversamos, le doy la lata con mi inquietud por ver leones y cobras mestizos.

Lo mismo voy a hacer ahora y, además, decirle, sin ningún prejuicio, qué es lo que más me gusta de , un formato que picó de todos y ahora se defiende para que no piquen de él.

¿El arte de la TV es producir y calcular las cosas para que todo resulte real o espontáneo?
Detrás de cámaras hay muchos años de experiencia, de 'know how', de habernos caído varias veces y habernos levantado. TV que no genere una emoción profunda no tiene sentido.

¿Esa emoción ha venido con el factor 'reality' en los concursos?
Es una tendencia mundial que hemos adquirido y ha pegado en el Perú. La gente quiere saber qué es lo que pasa no solo delante de cámaras, sino detrás. Esa es la característica del 'reality', no dejamos nada a la imaginación.

Todo lo ves, angustia, una lágrima, amor, odio, competencia, que es lo más importante.

Y buscan que surja de una forma que la gente sienta auténtica.
Hay una fórmula para que eso surja: la competencia. Nuestros guerreros son muy competitivos y al serlo trasladan sus emociones a todas las instancias. Por un punto son capaces de perder los papeles.

No les tienes que enseñar a ser competitivos, ya lo son.
Claro, el cásting es fundamental.

Me llamó la atención ver chicas embarazadas (Natalie Vértiz, Sully Sáenz) que contradicen la tendencia de las chicas modernas a postergar su maternidad.
Eso demuestra que es real. Hay irresponsables que aducen que embarazamos a las chicas. Eso es ridículo. No las inducimos a nada. Imagínate, 20 chicos bonitos, solteros, que prácticamente conviven 8 o 9 horas diarias, cómo no se van a gestar relaciones entre ellos.

El vivo trae la emoción que no logras con un programa grabado.
No me gusta el programa grabado. El producto final de un grabado tiene buena posproducción, pero menos fuerza.

Tiene adrenalina.
Sí, y hoy que recibimos el ráting minuto a minuto online, sabemos dónde se va el público y podemos hacer cambios en vivo.

Parte del éxito de “Esto es guerra” es que no es un formato adquirido y eso te da libertad para hacer cambios y ajustes.
Bueno, ya es un formato patentado por Pro TV y América Televisión. Ya está pedido en 3 países latinoamericanos. Estamos escribiendo una ‘biblia’ (manual de instrucciones).

"Esto es guerra" empezó con “Dos para las 7”, ahí tanteaste un concurso musical que no funcionó.

Esa época de transición fue muy difícil porque venía de estar varios años produciendo a Raúl Romero y tenía en la cabeza un perfil de conductor.

Raúl, sin restarle mérito, es parte de esa TV que gira en torno a la estrella.
La TV cambió y el formato es más grande que el conductor.

¿Qué pasó con Estrella TV (canal latino en EE.UU.),  que copió el programa? ¿Ustedes sabían algo, fue un trato?
No sabíamos nada. Nos enteramos cuando dos de mis productores y nos cuentan que los habían llamado. Me dijeron que se iban a EE.UU. a hacer un programa similar y les fue mal.

Tan similar que se llamaba “Esto es guerra”.
Tuvieron la osadía de ponerle el mismo nombre.

Hablemos de los chicos, que son las verdaderas estrellas. Ellos son las historias que se cuentan.
Sus historias son fundamentales y no las creamos, se dan. Solo somos acuciosos para darnos cuenta de qué está sucediendo en el entorno, darle una forma y ponerlo al aire.

Me gusta la terapia, ahí el 'reality" manifiesta su riqueza.
La terapia tiene sentido cuando ha pasado un tiempo y han sucedido cosas que la ameriten, pero estamos iniciando una temporada.

Un tema sensible es el de los conocimientos. Un reto creativo del programa podría ser tener  una secuencia de una escuelita.
Teníamos una con como Dra. Hildebrandt, pero no vamos a ir por ahí en "Esto es guerra". Vamos a hacer un tercer programa (Pro TV produce "Esto es guerra" y “Al aire”), que hará una guerra entre colegios. Sale en marzo.

Hablemos del cásting. Manteniendo la belleza corporal, por qué no hacer más mestizo el programa, con el cholo y la chola fitness y guapos.
En algún momento lo hemos hecho. Ha estado con nosotros. Ha habido mezclas de peruanos distintos, pero mientras tengamos éxito con la gente que tengo ahora, ¿por qué mover la fórmula?

Este criterio aspiracional funciona en publicidad y en TV, quizá porque no se intenta lo otro.
No me cierro a tenerlos, simplemente en el momento en que sienta que lo deba hacer, lo haré. Tenemos aceptación en todos los sectores sociales. Cada chico tiene su fortaleza.

¿Quién tiene más empatía con el CD?
.

¿Y con el AB?
, , . Es difícil separar quién sigue a quién. Las estadísticas nos dan indicios.

Se dice que programas como “Esto es guerra” y “Combate” han recuperado la audiencia juvenil.
"EEG" cautiva a muchos públicos. A todos les gusta la competencia. Por eso la destreza física es importante, no solo son caras bonitas, son chicos que entrenan en la mañana, tienen alimentación balanceada, llevan una vida sana.

¿Cuándo empezaste a producir?
Fui productora de eventos especiales, estuve en el Mundial de México 86, las Olimpiadas de Seúl 88. Luego tuve programas a mi cargo como “Chola de miércoles”, trabajé con Yola, con Bayly, en ATV, en Canal 5 hacía “R con R” con Raúl.

Con tu pareja, Diego Quijano, te complementas porque él es un hombre de ventas.
Sí, él vende todo lo que yo produzco. Somos una fórmula ganadora [ríe].

Tu padre fue un gran político, Roberto Ramírez del Villar, del PPC, ¿pero no te has inclinado por la TV política?
Me fascina la política. Mi padre sufrió arresto domiciliario siendo presidente de la Cámara de Diputados en el golpe del 92. Yo lo visité con mi hijo recién nacido y tuve que quedarme 15 días. Nadie podía salir.

Volvamos a "EEG". Tuviste una sanción por el ‘juego de las fresitas’ que a mí me gustaba.
Sí, nos autorregulamos, aprendimos. Ese juego lo sacaron de contexto. Le dieron una connotación distinta. En el momento, ofrecí disculpas sin ninguna vergüenza y reculamos.

Ahora hay una guerra entre América y Frecuencia Latina.
Una guerra buenísima. El público gana porque tiene más opciones, para los productores es motivador, nos obliga a mayores inversiones.

¿Qué te parece Ricardo Morán como productor competidor?
Me gusta su personaje en pantalla. Es un buen productor de formatos, pero hay un abismo entre crear un formato y producir un formato. Espero que bote un formato propio.

El nombre del programa, ¿de dónde salió?
Lo puso uno de mis productores, . Dijimos, perfecto, va con lo que hacemos. Estamos en una guerra.