Redacción EC

Los ríos son, en la actualidad, escenarios de diversión y de deportes. Pero hace aproximadamente 2.000 años a.C. eran sinónimo de muerte. El río Cañete, con sus caudalosas aguas, acabó con la vida de muchos pobladores de Lunahuaná. Por eso, el origen de su nombre fue, en un inicio,  Lunahuanac (en quechua, runa significa personas y huanac, castigo).

También se dice que el castigo que recibieron fue por la resistencia que puso el pueblo ante la invasión incaica. Felizmente, ese legado oscuro ha sido dejado de lado y hoy, Lunahuaná es la capital turística de Cañete. Más allá de sus atractivos arqueológicos y su valor como espacio natural, Lunahuaná ofrece adrenalina pura. Un destino donde la aventura calienta aún más los alrededores llenos de vegetación, viñedos y deliciosa comida.

Las tres horas que la separan de Lima hacen que este destino sea un buen refugio fuera de la ciudad, donde se encuentra todo para estar seguros de querer volver.

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