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El estilo de vida del padre influye en salud futura de sus hijos

Sin duda que debido al hecho de que la mujer lleva el bebe en su vientre durante nueve meses y da a luz a sus hijos, es que todas las recomendaciones relacionadas a la salud del futuro bebe recaen sobre ella. En ese sentido, que no fume cigarrillos, que no tome medicinas sin receta, que cuidado con el mercurio en los pescados, que no pruebe alcohol ni cafeína, que no aumente mucho de peso, son algunas de las recomendaciones que profesionales de la salud y abuelitas le dan a la mujer embarazada.

En un intento de ser proactivos, muchos profesionales de la salud se adelantan a los hechos y “preparan” a la mujer para que tenga un embarazo saludable y le dicen que si esta pensando salir en cinta debe iniciar y mantener un estilo de vida saludable y que empiece a tomar suplementos de ácido fólico para evitar la espina bífida en el bebe.

¿Pero qué hay del hombre que piensa engendrar a un hijo? ¿Recibe las mismas recomendaciones que se le dan a la mujer? ¿Alguien le dice al hombre que en preparación para ser padre debe dejar de fumar y consumir alcohol o drogas? ¿Le dice que debe iniciar un programa de estilo de vida saludable, bajar de peso o controlar el estrés que lo esta agobiando? A pesar de que ya algunos profesionales de la salud y abuelitos lo hacen, la regla es que las recomendaciones de cuidarse antes y durante el embarazo las recibe la mujer y no el hombre.

Recientes investigaciones sobre el impacto del medio ambiente y el estilo de vida sobre la calidad del esperma –mas específicamente sobre el epigenoma del hombre- y el impacto de esos cambios en la futura salud del bebe, vayan a hacer que, al igual que la mujer, el hombre deba también prepararse para concebir a un hijo.

Genoma versus epigenoma

El genoma es el plano maestro de lo que somos como entes biológicos y esta gobernado por la estructura del ADN o ácido desoxirribonucleico que se encuentra en los 46 cromosomas que hemos heredado de nuestros padres (23 de cada uno). En esos genes se encuentran codificadas las características físicas e intelectuales de lo que somos.

El epigenoma (de epi que significa “encima de” y genoma) es diferente, y esta dado por las reacciones químicas que actúan como interruptores que “prenden y apagan” la función del ADN. Uno de esos interruptores es la metilación, que coloca “etiquetas” químicas en el ADN para regular la expresión de sus genes. Otro es la modificación de histonas, que regula la condensación del ADN antes de su replicación. El epigenoma viene a ser entonces el mediador, a través del cual, el medio ambiente influye sobre el ADN y lo modifica. Es en otras palabras responsable del “desgaste” de nuestros genes, el que explica como el medio ambiente es capaz de modificar nuestro genoma o plano maestro.

Una reciente revisión del tema llega a la sorprendente conclusión de que al igual que la genética, la epigenética también se puede heredar y es la que explicaría por qué ciertas características del padre –edad, tipo de alimentación, peso, estrés o consumo de drogas y alcohol- pueden influir en la salud de sus futuros hijos, causando defectos genéticos de nacimiento, problemas de comportamiento, trastornos del desarrollo, obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer. En otras palabras, la epigenética –a través de las “epimutaciones” presentes en el esperma- explicaría como el pasado del padre influye en la futura salud de sus hijos.

Epigenética en animales

Experimentos han demostrado que ratones machos expuestos al alcohol por nueve semanas sufren epimutaciones que causan hijos de muy bajo peso, con síntomas de ansiedad y mayor impulsividad. Otros experimentos han demostrado que las hijas (pero no los hijos) de ratones engordados tuvieron mayor peso al nacer y mayor tendencia al cáncer de mama.

Epigenética en humanos

Ya hay varios estudios que indican que la epigenética en humanos tiene profundos efectos. Un estudio sueco demostró por ejemplo que los nietos (pero no las nietas) de hombres nacidos en 1890 y 1920 y sufrieron de hambruna en su niñez, tuvieron menor riesgo de morir. Al revés, los nietos (no las nietas) de los hombres que crecieron en abundancia de alimentos, tuvieron mayor mortalidad. Las nietas sufrieron el mismo problema pero solo cuando las abuelas (y no los abuelos) sufrieron hambruna o tuvieron mucha comida. Esto indicaría, de acuerdo al autor del estudio el Dr. Marcus Pembrey, que los seres humanos somos capaces de trasmitir la “memoria molecular” de exposiciones ancestrales.

El mismo autor demostró que si el padre (no obeso) empezó a fumar antes de los 9 años de edad, tuvo en el futuro hijos con sobrepeso y obesidad. ¿Será que sustancias químicas del humo del tabaco causan epimutaciones en las células espermáticas de niños que aun no han llegado a la pubertad? Otros experimentos han demostrado que el consumo de alcohol del padre (pero no de la madre) puede producir hijos con el síndrome del feto alcohólico (bajo peso, defectos cardiovasculares y problemas de desarrollo mental).

Corolario

La evidencia científica de que el epigenoma no solo es capaz de “absorber” el estilo de vida del padre, sino que pueda ser trasmitido a sus hijos esta aumentando día a día. En ese sentido, creo que es importante exigirle al varón que piensa ser padre –incluso poco tiempo antes- la práctica de los mismos estándares de vida saludable que en la actualidad se le exigen a la mujer.

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