Por Carlos Batalla

El 10 de marzo de 1962, el diario El Comercio dio a conocer a sus lectores una historia verdaderamente escalofriante: un nazi escondido en el Perú usó hasta tres identidades falsas, no solo para trabajar y relacionarse con la comunidad sino también para acosar a una mujer hasta hacerla abandonar el país. Fue una obsesión que se convirtió en un tortuoso, posesivo y desquiciante acoso. Una muestra terrible de violencia de género a inicios de la década de 1960.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: