Por Carlos Batalla

Una de las razones por la que la policía peruana estableció en el Perú el estudio de las huellas dactilares en la identificación de los delincuentes fue para detener el avance de los anarquistas, señalaba entonces El Comercio; esos elementos venían trasladándose de Europa a América asiduamente, desde comienzos del siglo XX. Por eso, ese sábado 8 de junio de 1912 fue una fecha histórica. Ese día, en el Callao, la inspectoría policial empezó a usar el servicio dactiloscópico en su tarea contra el crimen.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: