Por Carlos Batalla

El Cuerpo de Investigadores de la Policía lo tenía en la mira desde comienzos de los años 30. Su extrema crueldad y osadía para los robos y asaltos le hicieron merecedor de esa atención policíaca. Eduardo Arnao Pérez había sido en su juventud un agente de la Guardia Civil, pero eso no le importaba; igual asesinó como saña al agente investigador César Bazalar Montes. Por eso los agentes se la tenían jurada.

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