Por Carlos Batalla

Si bien el traslado de los internos de la antigua Penitenciaría Central de Lima (1861-1962) comenzó en mayo de 1961, la demolición del enorme inmueble fue un proceso que demoró varios años. El ‘Panóptico’, como también se le llamaba, fue cayendo de a pocos, muros tras muros. Por eso no sorprendió a nadie que, desde los torreones de vigilancia, que cayeron primero, hasta las altas paredes exteriores, el proceso de desaparición del penal más antiguo del Perú haya sido parte del cotidiano paisaje limeño en esos primeros años de la década de 1960.

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