
Los distritos cercanos como Chungui u Oreja de Perro aún recuerdan uno de los peores actos subversivos de la llamada “guerrilla de 1965” en el distrito vecino de Onqoy: allí fueron asesinados miembros de la familia Carrillo, dueños de la hacienda Chapi, la cual abarcaba los pagos de Chupón, Chapi, Chillihua, Pallqa, Huallhua, Yerbabuena, Occoro y Oronqoy. Los responsables de esos crímenes fueron los miembros de un comando del Ejército de Liberación Nacional (ELN ) que ingresó a la hacienda a sangre y fuego. A esa organización perteneció el hoy ex canciller del Perú, Héctor Béjar.
Los hechos de Chapi se dieron a conocer en El Comercio recién el martes 28 de setiembre de 1965, en una nota en la portada que titulaba: “Habrían victimado a dueños de un fundo cerca de Andahuaylas”. Y un subtítulo que revelaba un temor fundado en otras acciones de esos meses: “Colonos denunciaron asalto a la Hda. ‘Chapi’. Gente extraña y armada estaría en el lugar”.
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El corresponsal de El Comercio en Andahuaylas informó en un inicio que la hacienda había sido asaltada a tiros y “habrían sido” abaleados los dueños “Miguel y Gonzalo Carrillo”. Fueron, al parecer, entre 10 a 12 sujetos armados con metralletas quienes ingresaron al fundo. Por la lejanía del lugar, la noticia no se supo sino hasta que un colono pudo escapar de dicha zona a caballo (cabalgó durante tres días) y pudo llegar a la ciudad.
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Dicho testigo dijo al diario que los atacantes no eran comuneros sino “gente desconocida”. En un inicio se dio la información de que los sucesos ocurrieron en la madrugada del “jueves 23 de setiembre”; pero luego se comprobaría que fue el sábado 25 de setiembre de 1965.
La llegada de los militares y policías a la hacienda
Desde Abancay, la capital del departamento de Apurímac, llegaron el prefecto Leoncio Miranda, y el jefe de la Comandancia de la Guardia Civil para tomar algunas acciones. De hecho, un comando de agentes de este cuerpo policial, procedentes tanto de Abancay como del Cusco fue el que llegó primero a la hacienda Chapi para iniciar las investigaciones y empezar la caza de los subversivos.
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Al día siguiente, el miércoles 29 de setiembre de 1965, El Comercio anunciaba la movilización de tropas en el sur. Fueron fuerzas combinadas de policías y miembros del Ejército, pero ya no solo del Cusco (Quinta Región Militar) y Apurímac sino también de Junín, con el Batallón de Infantería Nº 43. El difícil acceso a la zona hizo que el trayecto a esos puntos desde Andahuaylas demorara entre uno y dos días.
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Pese a todo, era una respuesta efectiva desde el Estado a un hecho del extremismo político-militar de esos años. Ya para entonces estaba confirmado que los asesinatos se dieron en las primeras horas del sábado 25 de setiembre. La hacienda Chapi, ubicada en el distrito de Onqoy, en La Mar (Ayacucho), fue saqueada. Según el prefecto Miranda, los “guerrilleros se llevaron enseres, dinero, útiles, granos y ganados”.
La información era por esos días aún confusa para saber con precisión los nombres y cargos de las víctimas; se decía que “los asaltantes dieron muerte a tres personas, presumiblemente al propietario de la hacienda Chapi, señor Carrillo y sus dos hijos, mayores de edad”.
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El jueves 30, El Comercio siguió informando con la ayuda de sus corresponsales que andaban detrás de las fuentes militares y policiales. Desde el Cusco, los cables del 29 indicaban que fueron doce los asaltantes a la hacienda y que las víctimas fueron: Miguel Carrillo Cazorla y Gonzalo Carrillo Rocha (este último mayor del Ejército en retiro), además del administrador “cuyo nombre se desconoce”.
La Policía informaba diariamente sobre los avances en las investigaciones y las detenciones de algunos sospechosos. La hacienda estaba rodeada y controlada por las fuerzas militares y policiales. Al mismo tiempo, se venía dando la noticia de que 20 subversivos eran capturados en Satipo (Junín), justo cuando intentaban internarse en la selva; una estrategia de fuga que pusieron en práctica también los que asaltaron Chapi.
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Con cables del 1 de octubre, el diario decano publicó el sábado 2 de octubre de 1965 que, desde Lima, estaban llegando al Cusco dos destacamentos de Rangers: uno de ellos se movilizaría de inmediato a Onqoy, a la hacienda Chapi, para capturar a los “extremistas”. El otro destacamento se iría a Acobamba, para atajar el paso de los otros subversivos de Mesa Pelada.
Fue la primera vez que se mencionó la posible dirección del asalto a Chapi: habría estado dirigido por Luis de la Puente Uceda “desde su cuartel general de Mesa Pelada”. El movimiento de tropas militares y de grupos policiales era constante en esa zona.
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El martes 5 de octubre de 1965, los cables daban la noticia de más detenidos, entre ellos los guías de los “guerrilleros”, dos campesinos a los que testigos indicaron como los que llevaron personalmente a los asaltantes a la hacienda; asimismo, detuvieron a algunas autoridades locales como un teniente alcalde y un inspector, sospechosos de complicidad con la subversión. Ellos fueron traídos a Lima.
Un final de cárcel y perdón a los culpables
En el mediano plazo, los asaltantes de la hacienda Chapi, que pertenecían al ELN fueron muertos en acción militar o capturados por las fuerzas del orden. Uno de ellos, el más conspicuo, el sociólogo Héctor Béjar fue uno de los que sobrevivió a ese movimiento guerrillero de los años 60.
Él fue detenido en febrero de 1966, y acusado de haber participado en el hecho delictivo. Su delito fue sedición y pudo haber sido condenado a la pena capital, pero por presiones y pedidos de intelectuales extranjeros su caso pasó a la justicia ordinaria.
Béjar estuvo encarcelado como él mismo cuenta en su libro de memorias “Perú 1965: Apuntes sobre una experiencia guerrillera” (1969), entre 1966 y 1969. Fue liberado en 1970 por el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, que estableció una amnistía general a los “guerrilleros” de 1965 e incluso de años anteriores como el caso de Hugo Blanco, quien lideró tomas de tierras en La Convención, Cusco, a inicios de esa década.
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De esta forma, el gobierno golpista del general Juan Velasco Alvarado absolvió a Béjar y luego este ex guerrillero trabajó para el régimen militar en los años 70 en el famoso Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social (Sinamos).
En su libro citado, Béjar admitió, claramente, que en toda esa zona donde estaba ubicada la hacienda Chapi, es decir, “en la provincia de La Mar, departamento de Ayacucho” actuaba “la guerrilla del ELN”, donde él militaba. Y dijo que, con dicho asalto, se dio a conocer públicamente -por primera vez- la existencia del frente guerrillero “Javier Heraud” que mantenía actividad desde abril de 1965.
Si bien los comuneros de Chapi no lo indicaron expresamente a él como uno de los ejecutores del crimen, las autoridades policiales y militares sí lo vincularon con la columna que estuvo en Chapi, por eso su búsqueda y captura meses después. En torno a la historia misma se ha hecho incluso una película titulada “El enemigo principal” (1974), del boliviano Jorge Sanjinés, donde se interpretó a una comunidad de Chapi hastiada por el abuso de los hacendados y necesitada de justicia.
En esa versión fílmica, se declaraba que la bárbara ejecución de los hacendados Carrillo fue decisión de la propia comunidad y que los “guerrilleros” fueron solo la mano de la justicia popular. Una visión bastante idealizada de los hechos.
Por su parte, para los miembros de la familia afectada, como la psicóloga Giulia Sammarco el hecho estuvo claro desde el primer momento: Héctor Béjar dirigió la columna del ELN que entró a la hacienda Chapi y ejecutó a los Carrillo y al administrador. Así lo denunció en su cuenta de Twitter (@Giulia_ Sammarco) el 2 de agosto de 2021, cuatro días después de que Béjar jurara como canciller de la República en el actual gobierno, cargo que ayer dejó.
¡¡BÉJAR ASESINO!!
— Giulia Sammarco (@Giulia_Sammarco) August 2, 2021
Mataste sanguinariamente a MI FAMILIA en Ayacucho, en Chapi, de noche y a sangre fría, el 25 de septiembre de 1965!!
¿¿Te ACUERDAS??
¡¡INFELIZ!!#HéctorBéjar#TerrorismoNuncaMas #BellidoRenunciaYa @gcavcas @PolloFarsantePe @MilagrosLeivaG pic.twitter.com/KXbCaWoMaf
Con los años, y tras la reforma agraria velasquista, la otrora hacienda Chapi se convirtió en la comunidad campesina de Chapi. En 1987, pasó a llamarse “Comunidad campesina Belén Chapi”.
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NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.

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