Por Carlos Batalla

La investigación policial se perdió en medio de pistas falsas, errores de procedimiento y olvidos mediáticos. Porque nadie podía sospechar que la muerte de un niño, en julio de 1993, le fuese tan indiferente a los padres o familiares del propio menor, y finalmente a la misma sociedad. Las pesquisas se abandonaron con el paso del tiempo y, luego de 20 años, en el 2013, ya no hubo posibilidad de hacerlo, pues todo pasó a los archivos policiales como un crimen sin resolver.

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