Por Carlos Batalla

El 9 de febrero de 1982, los diarios limeños dieron la noticia de la captura de un joven y avezado delincuente. Su nombre era Federico Perochena (a) ‘Loco Perochena’. Cayó en un megaoperativo de la Primera División de Investigación de Robos de la PIP en San Martín de Porres (SMP). En otra redada policial, en Lince, fue también detenido su secuaz: Luis García Mendoza (a) ‘Pilatos’ (sí, el que sería el cabecilla del motín de El Sexto, en marzo de 1984). Así empezaban los años delincuenciales más feroces de un hombre que, desde adolescente a inicios de los años 70, se curtió en los recovecos más peligrosos del hampa chalaca.

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