Por Jean Pierre Andonaire Villegas

Eran los primeros meses de 1976, cuando Henry Kissinger empezó una travesía por varios países de América Latina. El secretario de Estado de los Estados Unidos realizaba una gira por esta parte del continente con la “intención de fortalecer las relaciones diplomáticas” con sus naciones. En el Perú, el presidente de facto, Francisco Morales Bermúdez, llevaba poco tiempo de haber asumido el poder tras un golpe de estado, conocido como ‘tacnazo’. En ese contexto, la voz más influyente en la política exterior de EE.UU. llegaría al país tras su paso por Venezuela.

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