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Los medicamentos que matan

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dado a conocer la semana pasada causó sorpresa y temor en mucha gente. El reporte dice que una cada diez medicinas que se usan en países de medianos o bajos ingresos es de calidad subóptima o es falsificado. En otras palabras, el antibiótico o la medicina contra el cáncer que usa un paciente no tiene la cantidad necesaria del medicamento o es simplemente falso y no tiene ningún principio activo.

El documento de la OMS tiene dos partes, en la primera, se dan los resultados de su Sistema de Monitoreo y Vigilancia Global de medicamentos falsificados y subóptimos, y en el segundo, se dan a conocer los resultados de dos estudios sobre el impacto socioeconómico y de salud pública que producen los medicamentos subóptimos y falsificados.

Sistema de Monitoreo y Vigilancia Global

Lanzado el 2013, este sistema recibe notificaciones de las organizaciones encargadas de vigilar la calidad de los medicamentos en los países miembros con el objetivo de evaluar su impacto sobre la salud pública. En la primera evaluación del programa –y publicada en el reporte dado a conocer la semana pasada- se han notificado 1,500 casos de medicamentos falsificados, la mayoría de ellos antibióticos y antimaláricos. El 42% vienen de países en África, 21% en América Latina y 21% en Europa. Los funcionarios advierten que hay un subregistro enorme pues solo 10% de los casos reportados vienen de países asiáticos y el 6% de países de la región oriental del Mediterráneo. Las ganancias de los falsificadores son difíciles de estimar, pero se calculan en miles de millones de dólares.

Un estudio anterior, basado en datos del Instituto de Seguridad de la industria Farmacéutica y publicado el 2015, reveló que el 27.6% de los 1,510 reportes de medicamentos subóptimos o falsificados provenían de la China. El estudio encontró también que  el 21.1% de medicamentos subóptimos o falsificados fueron antibióticos. Quizás por que el sistema de la OMS estaba recién empezando, el estudio encontró que 127 de 196 países estudiados no tenían un sistema adecuado de vigilancia de medicamentos subóptimos o falsificados.

Impacto socioeconómico

La segunda parte del reporte de la OMS menciona que el  10.5% de los medicamentos que se usan en países de medianos y bajos ingresos son subóptimos o falsificados. Esa conclusión es consecuencia del análisis de 100 estudios sobre el tema, que incluyeron 48,000 medicamentos distribuidos en 88 países de bajos y medianos ingresos.

Suponiendo que 10% de los medicamentos usados en países pobres sean subóptimos y falsos, investigadores de la Universidad de Edimburgo calculan que entre 72,000 a 169,000 niños mueren cada año de neumonía por el uso de esas medicinas falsas. En un análisis similar, investigadores de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, calculan que entre 64,000 y 158,000 niños mueren por usar medicinas adulteradas contra la malaria en África, a un costo para la sociedad de 38.5 millones de dólares.

Los expertos coinciden en señalar que el problema de medicamentos subóptimos ocurre en países que no tienen ni los instrumentos ni la capacidad técnica para supervisar los estándares de calidad en la manufactura y distribución de medicamentos que se usan en su región. Por su parte, un medicamento falsificado se usa en regiones que no tienen ningún tipo de regulación sobre el uso de medicamentos y que tienen además redes de corrupción que comprometen a funcionarios, vendedores al por mayor, distribuidores, farmacias e incluso trabajadores de la salud. La mayoría de estos casos ocurren en países con una enorme necesidad de medicinas.

Pero el problema no solo ocurre en países pobres. En el 2012 por ejemplo, la FDA envió mas de 1000 cartas a proveedores de salud en EE.UU., advirtiendo que se habían detectado versiones falsificadas del medicamento Bevacizumab (Avastin) usado para el cáncer y que en vez de medicina, el producto tenía harina de maíz o acetona.

Medicinas por internet

Los expertos coinciden en alertar que el internet se ha convertido en una fuente de compra de medicamentos que no ofrecen ninguna garantía de que el producto sea óptimo o verdadero. En su afán de buscar un medicamento mas barato que el que podría comprar en su país, mucha gente lo busca en alguna farmacia ‘online” y efectivamente, decenas de esos lugares le ofrecen la medicina a menor precio. El asunto es que nadie sabe si le están dando gato por liebre y que el viejo dicho de que lo barato sale caro, es mas cierto que nunca.

Corolario

En un artículo titulado “Asesinato por medicinas”, el jurista canadiense Amir Attaran, de la Universidad de Ottawa en Canadá, advierte que el principal problema para que ocurra el problema de distribución de medicamentos subóptimos y falsificados es que en muchos países del mundo, el tráfico de medicinas ni siquiera es ilegal. Penas mas severas existen para el jovencito que vende marihuana en una esquina o a aquella persona que contrabandea cigarrillos, pero a aquel que hace fortunas vendiendo medicinas falsas o subóptimas, causando la muerte de cientos de miles de seres humanos, la ley no lo alcanza.

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