Atlético-Bayern Múnich: la herida de la Copa de Europa de 1974
Atlético-Bayern Múnich: la herida de la Copa de Europa de 1974

aún no puede borrar de su conciencia aquella gélida final de la Copa Europea de 1974 jugada en el Estadio de Heysel en Bruselas. Los colchoneros estaban a segundos de gritar la efusiva palabra que escarapela el cuerpo de emoción, campeones.

Pero, una zaguero con apellido impronunciable del rompió las festividades adelantadas de Atlético de Madrid. En el minuto 120 igualó con un remate seco que pasó por una barrera piernas para colarse en el primer palo del arquero Manuel Reina.

Atlético de Madrid estaba tocando el cielo. Sus aficionados volvían a ver la luz de la vida con aquel triunfo parcial marcado por Luis Aragonés. El español puso su vida en el balón en un remate de tiro libre que ingresó de forma limpia al arco que defendía Sep Maier.

Los minutos pasaban de forma rápida así como los latidos de cada hincha madrileño que retumbaba el recinto de Bruselas con sus incomparables gritos de victoria.

En la banca de suplentes de Atlético de Madrid todos se estaban abrazando por el hito marcado. Su hermosa historia se internaba en los libros mundiales de fútbol. Cuando posaron su mirada al campo de juego, Bayern Múnich había empatado.

Hans - Georg Schwarzenbeck mutiló el sueño. "El gol del Bayern Múnich fue absurdo, con un tiro lejano de un futbolista que ni siquiera era bueno" rememoró Ignacio Salcedo, puntero de los españoles, al portal MARCA.

En esos años no existía el reglamento de la tanda de penales. Por lo que se tuvo que jugar un duelo de desempate en el mismo lugar dos días después. Atlético murió en vida. La pena, la ira, el sin sabor, todas las sensaciones negativas se juntaron. 

Nunca pudieron regresar en sí. Y, eso se pudo notar en el cotejo final. Bayern Múnich ofreció espectáculo. Atlético derrochó lágrimas. Los teutones golearon 4-0 con firmas de Uli Hoeneß y Gerd Muller. Se consagraron ganadores de Europa por primera vez.

El tiempo pasó. Hace 4 décadas sucedió eso. La herida sigue abierta. Nunca existió una cicatriz. Ahora, ambos elencos chocan nuevamente. No será una revancha para Atlético de Madrid, sino una oportunidad para que pueda volver a sonreír.

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