Miguel Villegas

Una chompa Jorge Chávez, los mocasines del domingo y el rostro duro, como tallado en piedra. Es una fotografía de a mediados de los 70, sentado en un volkswagen escarabajo tan a la moda y su esposa, María Esther Dulanto, con un vestido flower power. Completa la imagen una leyenda que es mitad orgullo, mitad esperanza. “¡Feliz cumpleaños, papá! Espero que pases un lindo día y que Dios te dé muchos años más de vida”. Quién escribe es Héctor Chumpitaz, Tito, uno de los hijos de la familia más vinculados al fútbol y esta mañana, receptor virtual de todos los saludos para el Gran Capitán en unas redes sociales que él no tiene. Chumpi es de los antiguos: conserva camisetas de Gerd Müller o Leopoldo Jacinto Luque en su casa a la vieja usanza. Las mira, las carga y las graba en su memoria, no las imagina para likes en Facebook.

Ese hombre cumple hoy, extraoficialmente, 80 años. Ya habrá tiempo para contar esa leyenda. Lo cierto es que esta historia trata de otra fotografía inédita de los archivos, que hace unos meses publicó el exfutbolista y conductor de Simplemente Fútbol, Quique Wolff: Héctor Chumpitaz con la camiseta del Barcelona de España.

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¿Por qué es unánime el respeto para Chumpitaz, un futbolista que no lideraba a los gritos —como Maradona—, no era un influyente total desde la posición —como el 10 Pelé— ni transformó la idea colectiva del fútbol a partir de otro vértigo —como Cruyff—. , soldado suyo desde 1979 hasta 1981, tiene una respuesta. “Se llama respeto. Y reconocimiento a la humildad. Nunca hizo nada por detrás contra nosotros. La selección era la selección de Chumpitaz. ¿Sabes cómo llamaba la atención Chumpi? ¿Crees que lo hacía gritando a todo el mundo? Estábamos perdiendo un partido. Entrábamos al vestuario. Hablaba el entrenador, algunos jugadores se peleaban. Chumpi esperaba, miraba y apenas decía, escondiendo la voz: “Ya pues, hay que desahuevarnos”. Eso era todo. “Ya pues, hay que desahuevarnos”. Yo lo escuchaba al Capi y decía: “Carajo, se enojó el Capi”. Suficiente. Salía a matar. Él estuvo siempre para ayudar. Más bueno que el pan con mantequilla. Y crocante todavía. Chumpi se hacía respetar por lo crack que era, nada más”.

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Héctor Chumpitaz y Johan Cruyff, en 193, el partido entre Resto de América y Resto del Mundo.
Héctor Chumpitaz y Johan Cruyff, en 193, el partido entre Resto de América y Resto del Mundo.

LA FOTO:

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¿Qué estrategia hubo detrás del partido entre la selección de América y la selección de Europa en el Camp Nou de Barcelona? explica la idea, en un artículo el 31 de octubre del 2018, precisamente a 45 años de aquel 4-4. “El Camp Nou fue el escenario del I Día Mundial del Fútbol, un excepcional partido amistoso entre las selecciones de América y Europa organizado por la FIFA con fines benéficos que fue retransmitido por Eurovisión y la OTI (...)”. Aquel evento dejó una curiosidad histórica —explica además la nota—, ya que fue entonces cuando se empezó a popularizar la frase “el Barça es més que un club”. Tres días antes apenas, había debutado en esa cancha el hombre leyenda: Johan Cruyff.

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“Recuerdo ese partido y es más, tengo la camiseta”, dice Héctor Chumpitaz, una noche del 2015 en que he visitado su casa. Es un modelo adidas de fabricación alemana en talla 10, con mangas largas y un mapa mundi estampado en el pecho. Es el número 5, su número de toda la vida, el que se ve en los videos que existen en YouTube del penal con que anotó uno de los goles en el arco de Resto del Mundo. El notable periodista español Julio Maldonado (@MundoMaldini) tiene un video en su canal de Youtube en el que analiza quién es quién en ese partidazo cuya segundo aniversario debía jugarse en el Perú, pero nunca ocurrió. “Me lo han pedido y por supuesto el partido está íntegro en mi archivo. Ocho goles y jugadores del nivel de Cruyff, Eusebio, Bene, Asensi, Pirri, Pereira, Chumpitaz, Espárrago, Brindisi, Cubillas, Sotil o Rivelino”.

Al final del encuentro, y tras vencer 3-2 en penales, la organización le entregó el trofeo a Chumpitaz, que desde esa noche del miércoles 31 octubre de 1973 fue rebautizado como Capitán de América. Quedan sus fotos en el álbum familiar, donde se le ve con esa eterna sonrisa de embajador, y un premio simbólico: al año siguiente, el Granítico usó una camiseta de la ‘U’ con el logo estampado de la Confederación Sudamericana de Fútbol, en recuerdo de aquel partido. La chompa crema de aquella temporada, lamentablemente, se perdió.

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Hace algunas semanas apareció en el mercado internacional de subastas de camisetas un modelo original de esa Resto de América de 1973 con el número 10. Era, sin duda, de Teófilo Cubillas. Un coleccionista peruano hizo una oferta de mil euros pero el dueño de la chompa ni siquiera aceptó negociar. ¿Cuánto podría costar entonces una de las camisetas del Barcelona con que la selección Resto de América aceptó posar como parte del protocolo de la organización? La fotografía en la que se ve a cracks de la talla de los argentinos Miguel Ángel Brindisi o Quique Wolff, el brasileño Rivelino, el mexicano Enrique Borja o el peruano Chumpitaz apareció en la cuenta de Instagram de Wolff a inicios del 2017, los meses previos al mundial, y fue parte de la sesión fotográfica de una fecha —el I Día del Mundial del Fútbol— que buscaba ser fundacional para este deporte. De hecho, —aquel ídolo que el Chavo del 8 jugaba a ser, teniendo como arco la panza del Señor Barriga y cantando, ¡gooool de Borjaaaa!— y despertó la misma pregunta: ¿Jugaron con la camiseta del Barcelona estos cracks?

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Lo cierto es que esa noche, los poco más de 25 mil personas que según el cable de la agencia UPI pagaron entre 400 a 100 pesetas —unos 7 dólares de la época por la entrada más cara — fueron testigos de una noche irrepetible.

¿Cuánto costaría un ticket para un Resto de América entre Neymar, Messi y Falcao, versus una selección europea con Cristiano, Haaland y Mbappe?

El que tiene auto, tendría que empezar a hacer ejercicios.


ASÍ JUGARON:

Resto de Europa era dirigida por Ladislao Kubala y la integraban Ivo Viktor (José Ángel Iribar); Giacinto Facchetti, Ferenc Bene (Tamagnini Nené), Juan Manuel Asensi (Pirri), Kurt Jara, Juan Cruz Sol, Keita (Ralk Edstrom), Eusebio, Johan Cruyff (Karl Odermatt), Krivoca (Anthimos Kapsis), Miroslav Pavlovic (Dimitrios Dimitrou).

La selección de América era dirigida por Enrique Omar Sívori. El equipo estaba integrados por: Miguel Ángel Santoro (Daniel Alberto Carnevali); Luis Pereira, Marco Antonio, Héctor Chumpitaz (C), Quique Wolff (sustituido por Saturnino Arrua), Víctor Espárrago, Rivelino, Teófilo Cubillas, Miguel Ángel Brindisi, Paulo César, Hugo Sotil. El resto del plantel estaba compuesto por Carlos Caszely, Enrique Borja y Félix Lasso.

Chumpitaz, el tercero de los parados. Cubillas, el primero de la fila de sentados y al centro el Cholo Hugo Sotil. FOTO: Cortesía Guillermo Ruiz Bonilla y Radio Caracol.
Chumpitaz, el tercero de los parados. Cubillas, el primero de la fila de sentados y al centro el Cholo Hugo Sotil. FOTO: Cortesía Guillermo Ruiz Bonilla y Radio Caracol.