Francessca Huané

En una competencia de largo aliento, hay un determinado momento en el que el cuerpo alcanza su punto máximo de . Es ahí cuando el atleta debe concentrarse más. Cada runner tiene una estrategia distinta para vencer sus límites. En el caso de Thalía Valdivia, su plan consiste en disfrutar de los paisajes que la rodean, especialmente cuando se trata de parajes naturales.

“Entreno en el valle de Urubamba, a 2.800 msnm, que es un paisaje hermoso. A veces estoy muy cansada, pero me concentro en avanzar observando todo”, comenta la huanuqueña. Hace unos meses se animó a mudarse al Cusco para y, pese al poco tiempo que ha transcurrido, ya puede decir que tomó la decisión correcta.

ANTE TODO, CORRER

Aunque separarse de sus padres fue difícil, hoy Thalía, con 21 años, tiene la certeza de que ellos confían en sus decisiones y entienden que tiene un objetivo en mente. “Cuando me fui de Huánuco por primera vez, a Huancayo, les chocó bastante. No entendían el deporte y tenían mucho temor de que me vaya sola”, cuenta. Pero la atleta sabía que llegar a la cuna del atletismo peruano era un paso adelante en su carrera, y así lo confirmó el tiempo.

Separarse de sus padres en los inicios de su carrera fueron momentos muy duros, pero que a la larga le traerían satisfacciones.
Separarse de sus padres en los inicios de su carrera fueron momentos muy duros, pero que a la larga le traerían satisfacciones.

En Huancayo conoció a su actual entrenador, José Luis Chauca, y durante dos meses realizó prácticas de distancias largas. Nada fue fácil. La ardua exigencia y los fuertes la hicieron crecer, aunque tuvo que pagar el precio de una lesión que la obligó a regresar a su ciudad. Pese al difícil momento, su entrenador insistió en que no se aleje del atletismo. “Me seguía motivando y me decía que practicara, porque tenía talento y cualidades para el deporte”, recuerda. Tal fue la persistencia de Chauca que Thalía accedió. En las mañanas estudiaba Sociología en la Universidad Hermilio Valdizán y por las tardes entrenaba de acuerdo a un plan específicamente diseñado desde Huancayo.



Una lesión casi la aleja de las pistas, sin embargo, el apoyo de su entrenador fue vital para no dejar el atletismo.

Así, poco a poco, fue mejorando y comenzó a ver los resultados, ganando carreras privadas que se realizaban en su ciudad. Luego llegarían los nacionales y, poco después, competencias internacionales como el Campeonato Sudamericano de Media Maratón de Paramaribo (Surinam), en el que Thalía logró la medalla de oro. La huanuqueña tenía un norte fijo y prometedor, pero una carrera que no estaba incluida en sus planes cambió para siempre su visión del running.

CONEXIÓN CON LA NATURALEZA

En setiembre del año pasado recibió una invitación singular. Se trataba del Andes Race, en Cusco, una carrera de alta montaña clasificatoria para el mundial de esta modalidad. Thalía participó sin haber nunca entrenado para este tipo competencias y, aun así, se hizo con la victoria. Trepó a lo más alto del podio de la categoría 13k y ganó su pase al mundial.

En 2018 participó por primera en una competencia de montaña y logró el primer puesto en la categoría 13k.
En 2018 participó por primera en una competencia de montaña y logró el primer puesto en la categoría 13k.

“Disfruté mucho de la montaña. Ahí te puedes encontrar con todo tipo de terreno: lodo, tierra, ríos, nieve... Correr al es un poco riesgoso, aunque emocionante”, comenta con entusiasmo. En noviembre de este año fue al Campeonato Mundial de Montaña, en la Patagonia argentina, y ubicándose en el quinto lugar confirmó su gigantesco potencial en esta modalidad. Su espíritu competitivo, sin embargo, la dejó con ganas de más. “Quería llegar en los tres primeros puestos, pero igual estoy agradecida con Dios por darme las fuerzas para lograrlo”, dice.



"Correr al aire libre es un poco riesgoso, aunque emocionante"

Lleva apenas tres años entrenando de forma profesional, pero los logros de este último año la han llevado a intensificar sus rutinas hasta cambiar su estilo de vida. De lunes a domingo practica con su cuerpo y mente, confiando plenamente en su trabajo. “El deporte es sacrificado, pero me encanta y disfruto hacerlo. Mi familia es mi motivo para seguir. Ellos me dan fuerzas en los momentos en los que flaqueo”, afirma con seguridad.

La huanuqueña se ha hecho de un nombre en las pistas y las montañas, y su talento y dedicación insinúan que lo mejor todavía está por llegar. Si tú también quieres crecer como atleta, en el y suma kilómetros en tu ‘app’ de running favorita, para llevarte decenas de premios.

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