En el año 2011 , autor material del 2-1 de contra  de anoche, se fue a un bautizo y volvió en un estado tan lamentable a la concentración mapocha que lo suspendieron por diez fechas. Él fue el único de los jugadores de ese combinado que acabó siendo indultado. Entonces debimos descubrir que el rey Arturo tiene corona. Y que la tiene porque es el más importante que tienen los sureños.

De ahí en adelante, la historia de Arturo Vidal en Chile ha estado llena de desmadres y perdones (acaso el más famoso es el día en que chocó ebrio y fue exculpado por Sampaoli en plena Copa América). Y de todas ha salido indemne y campeón.

Más allá de la discusión, instalada en la Videna desde que tenemos memoria, de si hay que mostrar caridad cristiana y perdonar a los indisciplinados made in Perú, lo de Arturo Vidal parece increíble: ¿Cómo pueden, técnico tras técnico, decidir que hay que perdonar a un futbolista que acumula toda una serie de desmadres? ¿Y cómo es que nuestro DT no se dio cuenta de lo importante que es el volante del Bayern Múnich? Al menos, lo ocurrido en los dos tantos que nos marcaron en Santiago así lo demuestran.

En el primer gol de Chile, Arturo Vidal conecta de cabeza un centro de Isla en la más absoluta de las soledades. En el segundo, la marca llega tarde, mal y nunca. Si en el ajedrez del campo de juego hay que matar al rey, en Perú nadie tocó a Arturo.

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Este es el 'otro' partido que se jugaron los seleccionados peruanos en Chile https://goo.gl/2RKvcN

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