Aunque en los últimos años la tendencia en Perú estuvo enfocada en las SUV, esta preferencia podría virar a autos más pequeños. (Foto: USI)
Aunque en los últimos años la tendencia en Perú estuvo enfocada en las SUV, esta preferencia podría virar a autos más pequeños. (Foto: USI)
Leslie Salas Oblitas

Las reglas de juego en el debido a la pandemia han cambiado y ante esta nueva normalidad –donde un porcentaje importante de peruanos ha visto reducido sus ingresos o perdido sus trabajos– es preciso que las marcas ajusten sus estrategias comerciales, afirma Alberto Morisaki, gerente de Estudios Económicos de la .

“La economía que estamos recibiendo después de tres meses de parálisis, que ha impulsado aún más el empleo informal, va a llevar a que los fabricantes de autos cambien sus estructuras, sus precios y, probablemente, establezcan nuevos focos en los tipos de vehículos que van a impulsar”, señala.

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Pero esto no es nada nuevo para la el sector, considera Morisaki, ya que las marcas suelen adaptarse rápidamente a los nuevos escenarios. En los últimos años, la tendencia en la oferta y la demanda estuvo muy concentrada en los SUV, y si ahora este escenario cambia –ya que podría aumentar la demanda de sedanes como herramienta de trabajo para hacer taxi– lo natural es que las empresas vayan con estas nuevas exigencias de consumo, dice.

Todavía es prematuro conocer qué tipo de vehículo primará, si los SUV o sedanes, lo real es que en la medida que se reactiven más sectores económicos, eso generará mayores niveles de venta; ya que los vehículos livianos son una alternativa segura de transporte en esta coyuntura en que el transporte urbano tiene restricciones de aforo para evitar el contagio, refiere.

ESCENARIOS DE PROYECCIÓN

No obstante, Alberto Morisaki, vaticina que la caída del sector automotor será inevitable, aunque el grado del impacto dependerá mucho de las medidas que tome el Gobierno, el control de la pandemia y de factores externos.

“En la asociación hemos trabajado hasta cuatro escenarios en base a variables económicas como el financiamiento vehicular, las expectativas del consumidor y el mercado laboral (empleo e ingresos). Entonces, si esas variables continúan como hasta ahora y no empeoran la proyección es que el mercado retroceda entre un 30% y 35% respecto a las ventas alcanzadas en el 2019; de lo contrario, la caída sería mayor entre 40% y 45%”, explica el economista.

Pese a todo, Morisaki se muestra optimista y recuerda que ya se viene el bono de chatarreo, lo cual podría gatillar la venta de vehículos. “El bono de chatarreo está en la fase de comentarios para su posterior publicación”, asegura.

Destaca que está en manos del Gobierno tomar otras acciones de alivio que permitan incentivar el sector como se ha dado en otros países.

El ejecutivo recuerda que, por ejemplo, se podría dar luz verde al Decreto de Urgencia N° 013-2020 que permite que cualquier empresa (concesionaria, comercializadora de vehículos, entre otras) que no esté bajo supervisión de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) pueda dedicarse al leasing vehicular.

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