Antes del COVID, el aeropuerto internacional Jorge Chávez operaba al doble de su capacidad, con 23,6 millones de pasajeros por año. Estaba, literalmente, desbordado. (Foto: Agencias)
Antes del COVID, el aeropuerto internacional Jorge Chávez operaba al doble de su capacidad, con 23,6 millones de pasajeros por año. Estaba, literalmente, desbordado. (Foto: Agencias)

El miércoles pasado —y sin mucha notoriedad— el aeropuerto internacional Jorge Chávez (AIJCh) dio un importante paso en el camino hacia su expansión. Su concesionario, Lima Airport Partners (LAP), anunció la adjudicación de las obras para construir la nueva torre de control de nuestro primer terminal aéreo, trabajos que estarán a cargo del consorcio Wayra (conformado por las empresas Ferrovial, Acciona y JJC). ¿Por qué es valioso este avance? Pues porque mejorar la infraestructura del principal ‘hub’ internacional del Perú es urgente, según todos los expertos en la materia, y al margen de los estragos que causa hoy el coronavirus.