Las funciones que realizan las mujeres en el sector público no son iguales que las que realizan los hombres. El gran reto del Estado está en aplicar la meritocracia, no solo para disminuir esas diferencias sino también para acortar las brechas salariales.
Las funciones que realizan las mujeres en el sector público no son iguales que las que realizan los hombres. El gran reto del Estado está en aplicar la meritocracia, no solo para disminuir esas diferencias sino también para acortar las brechas salariales.

Buenas noticias, pero con enormes retos. En el último año, la participación de mujeres en el Estado volvió a coger impulso y llegó a representar un 47,5% del total de servidores públicos, retomando el crecimiento que –con altas y bajas– se experimenta desde el 2004, superando incluso la presencia que llegan a tener en el sector privado formal, en donde los hombres siguen a la delantera con un 64,4% de participación.

Y aun cuando estos resultados suenan alentadores, Cynthia Sú, gerenta de Políticas de Gestión del Servicio Civil de , considera que pensando en equiparar la balanza, el Estado debe continuar generando oportunidades tanto para mujeres como para hombres que les permita desarrollarse profesionalmente.

Además de evidenciarse claras diferencias sobre la participación de la mujer entre los sectores público y privado, también se observa que 24% de las mujeres que trabajan en el sector público  son jefas de hogar, versus 19% del sector privado formal. (INFOGRAFÍA: ANTONIO TARAZONA)
Además de evidenciarse claras diferencias sobre la participación de la mujer entre los sectores público y privado, también se observa que 24% de las mujeres que trabajan en el sector público son jefas de hogar, versus 19% del sector privado formal. (INFOGRAFÍA: ANTONIO TARAZONA)

FUNCIONES DIFERENTES

Al respecto, el informe “La mujer en el servicio civil peruano 2020” llama notoriamente la atención porque deja en clara evidencia que las funciones que realizan las mujeres en el sector público no son iguales que las que realizan los hombres.

¿De qué manera? Según data recolectada por Servir, la participación de la mujer continúa siendo mayoritaria en las carreras especiales (53%) y dicha cifra encuentra explicación por la “fuerte” presencia de enfermeras en el sector salud y de profesoras de inicial y primaria en el sector educación.

Pero, a nivel de funcionarios y puestos directivos, sucede lo contrario, resaltando la baja participación de la mujer en este tipo de cargos. Y, solo tres de cada diez funcionarios y directivos es mujer, registrándose cierta tendencia decreciente desde el año 2011.

Para el caso de las carreras especiales, Cynthia Sú refiere que “la mayor participación de la mujer está relacionada con las funciones feminizadas o masculinizadas a nivel cultural”, por lo que de esperar alguna variación en las cifras, primero debería “darse un cambio desde los niveles formativos con el fin de ir eliminando dichos estereotipos”.

Mientras que para el caso de los puestos más altos, como funcionarios y directivos, el tema es distinto.

“Por un lado, no había igualdad de condiciones, pues los perfiles de puestos exigían, por ejemplo, requisitos de experiencia en cargos de dirección que no eran necesarios. Ello constituía ya una barrera en el acceso y desde Servir estamos trabajando con el establecimiento de puestos genéricos con requisitos mínimos, aplicables a todas las entidades públicas”, explica.

Pero, también es posible –como señala la funcionaria– que puedan haber prejuicios sobre el nivel de capacitación de las mujeres, “a pesar que los indicadores de formación dicen lo contrario”, o sesgos –conscientes o inconscientes– que no permiten que las mujeres accedan a dichos cargos.

Para reforzar esa hipótesis, el informe de Servir da cuenta –con relación al nivel educativo– que persiste el predominio de las servidoras públicas con educación superior completa (75%), superando la participación de los hombres que cuentan con dicho grado de instrucción en el servicio civil (63%).

BRECHA SALARIAL

Y a pesar de que las diferencias salariales entre hombres y mujeres en el servicio civil venían acortándose, en el último año esa tendencia se interrumpió a la baja (pasó de 14,3% a 17%). Si bien, el limitado acceso de las servidoras civiles a las posiciones mejor remuneradas, se asoma como una primera explicación, ¿qué están haciendo desde Servir para cambiar esa realidad actual?

Tal como señala Cynthia Sú, desde el año pasado, se está haciendo un esfuerzo por ordenar la planilla pública y los resultados se verán reflejados en el corto plazo.

“La brecha salarial general en el Estado es oscilante con tendencia a la baja. Se puede apreciar que, a pesar que en el último año hubo un incremento, estamos a un nivel más bajo que en el 2016 y esa es la tendencia que esperamos en los próximos años. El ordenamiento del servicio civil, supone que el eje es el puesto y para ello debemos contar con perfiles de puestos establecidos, con una política remunerativa clara, y que el ingreso y la permanencia en el Estado sean por méritos”, afirma.

RETOS PENDIENTES

Frente a las disparidades que aún persisten, desde Servir aseguran que continuarán trabajando para ordenar la gestión de recursos humanos en el Estado, creando las condiciones necesarias para lograr la igualdad de oportunidades.

“Hemos regulado las prácticas en el Estado, estamos trabajando para tener espacios libres de violencia en el sector público y estamos diseñando mecanismos para conciliar la vida familiar con la vida laboral. Los retos son grandes, pero ya sentamos las bases para alcanzarlos”, anota Sú.