Le Cordon Bleu Perú afirma que el no ser una universidad masiva hace que el golpe financiero ante esta crisis sea más duro. (Foto: Andina)
Le Cordon Bleu Perú afirma que el no ser una universidad masiva hace que el golpe financiero ante esta crisis sea más duro. (Foto: Andina)
Leslie Salas Oblitas

Periodista

lsalas@comercio.com.pe

La universidad -reconocida por su carrera de gastronomía y gestión empresarial – ha emprendido ya una especie de marcha blanca para el reinicio de las clases prácticas en su próximo semestre académico. El no ser masivos, asegura Augusto Dalmau, su vicerrector, es lo que les permitirá adaptar y ejecutar de mejor manera los protocolos de bioseguridad, según cuenta a El Comercio.

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¿Cómo ha sido este proceso de crisis con el cierre de aulas por la cuarentena?

Lo que sucedió con nosotros fue sui géneris ya que desde fines del año pasado habíamos planificado el inicio del ciclo académico 2020 para el 30 de marzo. Entonces, cuando se declaró la cuarentena no tuvimos que paralizar las operaciones porque nunca empezamos, a diferencia de otras universidades que sí habían iniciado clases.

Esto les dio tiempo para reaccionar, entonces.

Sí, tuvimos la suerte de tener 15 días más para adaptarnos al cambio. Lo que no imaginábamos era la repercusión mundial y local de esta pandemia, creíamos que solo duraría un mes.

Y, ¿cómo se han adaptado a la educación a distancia?

El sistema de educación virtual ya lo veníamos usando como complemento a los cursos que dictaban los profesores. Ellos, por ejemplo, colgaban los materiales de clase en el aula virtual. Para los profesores no fue una novedad trabajar con estas herramientas, pero sí ha significado un cambio importante para los alumnos que ahora tienen que estar en frente de un computador, y ante este escenario se trabajó para lograr una mayor empatía con el alumnado. En su momento, además, tuvimos que dejar las clases prácticas de lado (en el laboratorio, la mini planta, cocinas, pastelería, entre otros), como dispuso la Sunedu.

¿Se registraron deserciones ante esta nueva normalidad?

Sí, sobre todo cuando empezaron las clases (muchos reservaron matrícula) pero no ha sido tan grave como pensábamos inicialmente. Al término del ciclo marzo-julio la deserción no ha sido más del 8%. Antes del nuevo inicio de semestre (a fines de agosto) sabremos el real impacto.

¿De dónde proviene más esta deserción?

Normalmente las grandes deserciones se dan en los nuevos alumnos porque no se adaptan, porque la carrera escogida no era lo que pensaban o se dan cuenta que no es su vocación, entre otros.

¿Al igual que los colegios, también han realizado descuentos en la pensión?

Las pensiones fueron ajustadas de acuerdo al número de horas prácticas de clases por curso y según el caso de cada alumno. Los intereses por mora también se anularon. Tenemos alumnos que solo han pagado la primera cuota hasta ahora.

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¿A cuánto asciende la morosidad?

Es de casi 40%. Antes de la pandemia, el promedio de morosidad no superaba el 12%. No somos una universidad masiva y eso implica, por un lado, que el golpe financiero ante esta crisis sea más duro.

¿Cómo han hecho para cubrir sus costos?

Hemos tenido que cubrirlos con recursos propios y recurrir al sistema financiero. Este mes será clave para las universidades porque para cursar el siguiente ciclo (agosto-diciembre) los alumnos deben empezar sin deudas. Estamos a la espera para ver qué acciones tomaremos.

Esto es definitivamente un reto.

Sí, y de todas las universidades. No quiero ni imaginar el nivel de morosidad en los colegios, cuya matrícula es anual.

Ahora que el Gobierno ya dispuso el reinicio de las clases prácticas, ¿cómo se están preparando?

Ya tenemos todos los protocolos adaptados a nuestra realidad. Los cursos prácticos, en talleres, en nuestra planta, cocinas y laboratorios, se realizarán con la mitad del aforo. Los alumnos tendrán que comprometerse a cumplirlos, de lo contario será considerado falta grave. Al llegar entrarán a una zona para cambiarse y luego irán directamente a su clase, distribuidos en grupos y horarios para evitar cruces para cumplir con el distanciamiento social, eso es lo positivo de no ser una universidad masiva. No habrá ascensores, cafeterías, ni máquinas dispensadoras.

¿Esto ya se aplicará en el siguiente ciclo académico?

Sí, pero desde ayer hemos empezado una especie de marcha blanca respecto al cumplimiento de los protocolos de seguridad en cuatro aulas, para que cuando inicien las clases (el 24 de agosto) se maneje todo de forma impecable. Además no todos tienen clases en laboratorio, porque recordemos que en el caso de la carrera de gastronomía y gestión empresarial lo que se busca es formar empresarios del rubro de alimentos y bebidas no chefs.

¿Cuántos alumnos se inscriben por ciclo académico?

Ahora, en promedio, tenemos 800 alumnos y pretendemos llegar a 1.200 alumnos con las tres nuevas carreras que se han implementado. La idea es que nuestros egresados tengan un lugar donde trabajar al terminar la carrera, esto es algo que cuida mucho Le Cordon Bleu Internacional. Además nuestro plus es el otorgamiento del diploma de la fundación que da la posibilidad de trabajar en el extranjero.

¿Cuáles son estas tres carreras que han sumado?

Gestión de negocios internacionales, márketing y gestión comercial y administración de empresas y servicios.

¿Cuántos alumnos se gradúan por año?

Por semestre se gradúan alrededor de 100 alumnos como máximo de las carreras de ingeniería de industrias alimentarias, nutrición, administración de hoteles y turismo y de gastronomía y gestión empresarial.

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