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Otros efectos de El Niño costero: desnutrición crecerá un 2% en el norte

Nutricionistas recomiendan rediseñar estrategias estatales de cara al nuevo escenario y apoyarse en un trabajo colaborativo con el sector privado. 

Invertirán S/. 10 millones para combatir desnutrición infantil

La generación de nuevos pobres en las zonas afectadas viene acompañada de un incremento en la desnutrición y la anemia, lo cual es caldo de cultivo para el desarrollo de variedad de enfermedades y una caída en la productividad.

La pobreza no es lo único que se incrementará en las regiones del norte como consecuencia del El Niño costero. Los más de 700 mil nuevos pobres que se generarán en la región, según el cálculo de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), vienen acompañados  de otros problemas que también requieren hoy del diseño de un plan de acción: se trata del incremento de la desnutrición y la anemia.

Roxana Fernández Condori, presidenta de la Sociedad Peruana de Nutrición (Sopenut), estima que como consecuencia del desastre vivido se incrementará en al menos dos puntos porcentuales el nivel de desnutrición en todas las zonas afectadas, las cuales tienen más de 185 mil damnificados y un millón de afectados, según los reportes oficiales del COEN.

Los estimados de Fernández coinciden con la preocupación que en días pasados expresó a la prensa la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza, quien informó que Lambayeque tiene en la actualidad 38,3% de anemia en menores de 5 años, unos dos puntos porcentuales por arriba de lo registrado en el 2015. Detallaron que los distritos más afectados por las lluvias, Inkawasi y Cañaris, son justamente las zonas en donde se ha encontrado un mayor promedio de desnutrición de la región.  

A nivel nacional, antes de El Niño costero, la desnutrición tenía una penetración del 27,7% de las zonas rurales y de 31,6% en las poblaciones de mayor pobreza, según la IDI (Iniciativa contra la Desnutrición Infantil), lo cual le cuesta al país S/11 mil millones, es decir el 2,2% del PBI (Producto Bruto Interno). Las zonas más afectadas hasta entonces eran Huancavelica (34%), Huánuco (24.2%) y Ucayali (24%).

Más detalles sobre el informe del IDI

PLANES DE ACCIÓN
​En nuestro país, comentó Fernández, sí existen estrategias diseñadas para combatir la desnutrición y se cuentan con planes de acción en pleno desarrollo, pero ahora vivimos una situación distinta y por eso se necesita re-formular las políticas que se están aplicando.    

"En estos momentos lo más urgente es diseñar una nueva política de Estado acorde a los efectos del desastre natural vivido. Necesitamos adecuarnos a la emergencia y replantear nuestros objetivos atendiendo los efectos que el cambio climático generarán en los próximos años", advirtió.

La nutrición adecuada, recordó, es la piedra angular para el desarrollar del ciudadano, no solo porque la anemia es el caldo de cultivo perfecto para la proliferación de diversas enfermedades, entre ellas el dengue y el TBC, sino porque quienes padecen desnutrición crónica serán menos productivos y tendrán menos opciones de tener un trabajo digno que les permita salir de la pobreza.  

El nuevo plan, agregó, debe considerar como eje fundamental la educación de la población en hábitos de alimentación saludables atendiendo a los recursos que se tienen en la zona. Además, dijo, se necesita un trabajo de promoción y capacitación sobre alimentación saludable no solo a través de los programas sociales existentes, sino también involucrando al Ministerio de Educación en la labor. 

alimentos

(Foto: Infobae)

Los problemas de salud pública por una inadecuada nutrición pueden tener en la industria de alimentos a una importante aliada. (Foto: Infobae)

(Foto: Infobae)

LA EMPRESA COMO ALIADA
Fernández considera que el sector privado puede ser un gran aliado del Estado en la batalla contra la desnutrición. Durante El Niño costero, destacó, hemos visto una positiva reacción solidaria que permitió llevar alimentos envasados a los damnificados. Las donaciones, son loables, pero no pueden ser permanentes y pasada la emergencia inicial toca encontrar otras formas de colaboración, dijo.

"No podemos satanizar a todos los productos envasados porque tienen mucha azúcar o mucho sodio", advirtió. Los productos envasados son muy útiles para palear el hambre cuando se han perdido cultivos o se han cortado las vías de comunicación habituales de los agricultores debido a las incidencias climáticas. "Lo que nos falta es convertirlos en aliados", remarcó. 

Según Fernández sería conveniente que el Ministerio de la Producción inicie un trabajo colaborativo con las empresas de la industria de alimentos. Dicha labor podría incluir desde invitar a las empresas a incluir asesoría nutricional en su staff para poder ir reduciendo gradualmente los compuestos nocivos hasta involucrarlos de lleno en campañas de difusión de hábitos alimenticios saludables. 

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