"No solo el nuevo Gabinete tendrá que repetir el plato ante el Legislativo para pedir el voto de confianza este martes, sino que, en unas semanas, deberá presentar el proyecto de ley de presupuesto para el 2021".
"No solo el nuevo Gabinete tendrá que repetir el plato ante el Legislativo para pedir el voto de confianza este martes, sino que, en unas semanas, deberá presentar el proyecto de ley de presupuesto para el 2021".
Alek Brcic Bello

Editor de Economía y Día1

abrcic@comercio.com.pe

Hay algo que ha quedado claro: este empuja al país en dirección contraria al desarrollo. Tiene solo cinco meses trabajando, pero las pruebas ya son muchas. La semana pasada, el Legislativo nos regaló dos ejemplos claros.

El primero ocurrió antes del desayuno del martes. Como se sabe, esa mañana, tras más de 20 horas de debate, el Parlamento le negó el voto de investidura al Consejo de Ministros liderado por .

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Si bien nada impide al Legislativo negarle la confianza a un nuevo Gabinete, se trata de algo nunca visto en 27 años de vigencia de la Constitución y que ocurre, además, en plena crisis por la pandemia. Lo que es peor, en algunos casos el voto habría respondido a intereses particulares antes que a una verdadera objeción a las propuestas del Ejecutivo.

Con ello, la labor del para enfrentar la emergencia sanitaria se ha visto inútilmente alterada. Como muestra, las medidas decretadas la semana pasada se redujeron a un mínimo en meses, ni qué decir de la infinidad de horas que habrá tomado articular el discurso de 46 páginas de Cateriano en varios ministerios. Todo esto, mientras se rompía el récord de fallecidos diarios por el virus.

El segundo ejemplo ocurrió dos días más tarde. El jueves, en una breve sesión de 17 minutos, la poco memorable Comisión de Defensa del Consumidor, presidida por el congresista José Luna Morales, aprobó un dictamen para permitir el retiro del 100% de los fondos de AFP a los afiliados que no hayan aportado por 12 o más meses al sistema.

Los riesgos de esta medida son muchos y ya han hecho ruido más allá de nuestras fronteras cerradas. El mismo jueves, Citigroup Global Markets, una de las principales empresas financieras del mundo, emitió una recomendación a sus clientes para que vendan sus posiciones en bonos soberanos peruanos. Esto, ante el peligro de que el dictamen se vuelva ley y ello afecte el valor de los bonos nacionales.

Ahora, si uno cree que las consecuencias tangibles o los pocos reclamos ciudadanos a la irresponsabilidad congresal han servido de algo, se equivoca. Ahora los parlamentarios verán la aprobación por insistencia de la autógrafa de ley observada por el presidente para castigar con cárcel el acaparamiento y la especulación (una medida que busca controlar precios y generaría escasez).

Lo que viene después tampoco pinta bien. No solo el nuevo Gabinete tendrá que repetir el plato ante el Legislativo para pedir el voto de confianza este martes, sino que, en unas semanas, deberá presentar el proyecto de ley de presupuesto para el 2021.

Sobre esto, ya hubo un par de guiños desde el Ejecutivo. Por un lado, en su discurso por Fiestas Patrias el presidente Martín Vizcarra afirmó que se destinará “la mayor inversión en salud de la historia”, con cerca de S/20 mil millones. Por el otro, Cateriano señaló que el presupuesto público será menor al de otros años, como consecuencia de la crisis económica y la menor recaudación. El principal problema se encuentra, más bien, en lo que aún no está incluido en ese proyecto de ley.

Como todos los años, una vez presentada la propuesta, esta será revisada por la Comisión de Presupuesto del Congreso (que hoy preside el exgobernador regional Humberto Acuña y la integran congresistas como el referido Luna Morales). El tema es que en años anteriores esta labor ha implicado alterar considerablemente la lista de obras financiadas directamente por el Estado.

Como explica un informe publicado por El Comercio el año pasado, entre el 2016 y el 2019 dicha comisión introdujo casi 1.000 obras por más de S/2 mil millones al presupuesto nacional (modificando los proyectos priorizados por el Ejecutivo sin cambiar el presupuesto final). Con un Congreso en campaña electoral, no se debería esperar un comportamiento distinto en esta oportunidad.

Así, en un contexto en el que no hay plata y sí bastantes gastos, la aprobación del presupuesto 2021 en el Congreso corre el riesgo de ser un verdadero espectáculo populista por parte de unos legisladores que no han destacado por tener una visión técnica o responsable en sus iniciativas.

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