Pisco Sour. (Foto: Difusión)
Pisco Sour. (Foto: Difusión)
Christian Lengua

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Hoy martes se publicó en el diario oficial El Peruano la actualización del Impuesto Selectivo al Consumo () que se aplica para desincentivar el consumo de ciertos productos. En la norma, se contempla a las cervezas, cigarrillos, y pisco. Para este año, la bebida bandera pasó a tener un monto fijo de S/ 2,22 por litro, S/ 0,04 más que en el año 2020.

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¿Cómo afecta al sector pisquero esta actualización? A manera de contexto, José Moquillaza, productor de pisco y embajador de la marca Perú para esta bebida, explicó que durante años el pisco tuvo una tasa de ISC de S/ 1,50 por litro, lo que generó un efecto formalizador en una actividad con cientos de pequeños destiladores ubicados en zonas rurales al sur de Lima.

Pero en el 2020 esto cambió: se eliminó la tasa diferenciada de denominación de origen del pisco y se actualizó a S/ 2,17. Según el MEF, el ajuste se debía a un ‘retraso’ porque las bebidas alcohólicas habían subido 42%. Sin embargo, Moquillaza sostuvo que en el caso del pisco fue al revés, porque cayó un 12%.

Calificó esta alza como equívoca e inoportuna, lo que provocará que el pequeño productor sobreviviente se aleje de la formalidad. Peor en el supuesto caso que se vuelvan a cerrar las bodegas, algo que la industria del pisco no resistiría.

A esto se le suma la crisis por la pandemia, donde se bloqueó por cuarentena el ingreso a las bodegas productoras, y no hubo cosecha para los pequeños parceleros y bodegueros no agremiados. “Durante el año 2020 ninguna empresa pisquera, ni grande ni pequeña, ha vendido más del 25% de lo vendido en el 2019, todas estamos en rojo y la mayoría no recibió ni Reactiva ni FAE Agro por falta de algún papel”, indicó.

Moquillaza agregó que “la industria del pisco agoniza ante la insensibilidad de escritorio, muchos no cosechamos el año pasado y ninguna empresa pisquera ha vendido bien en pandemia. No hemos recibido nada concreto del Estado pese a ser un producto de bandera”.

BODEGA VISTA ALEGRE. (FOTO: KAREN ZARATE / EL COMERCIO)
BODEGA VISTA ALEGRE. (FOTO: KAREN ZARATE / EL COMERCIO)

Propuso que el próximo gobierno electo debe regresar al esquema formalizador, no solo para el pisco, sino para todos los productos con denominación de origen.

Como ejemplo puso el caso de España donde hubo bonos compensatorios al viticultor, créditos para reiniciar las faenas agrícolas, y los bancos desmaterializaron los inventarios. Además, las agencias de exportación y de sanidad simplificaron todo para buscar mercados exteriores ante la caída del consumo local.

“El pisco es un aguardiente de vino, el trato es el mismo y nada de eso veo aquí. Hay buena voluntad del Produce, pero ellos carecen de recursos. El pisco debería estar en la cartera de Agricultura donde se tiene la mirada agrícola, los INIA y los fondos FAE. Hay un desalineamiento de décadas”, expresó.

Al respecto, por las pequeñas bodegas “que están en una situación de sobrevivencia al no haber podido hacer frente a las bajas ventas de nuestra ‘bebida de bandera’ con motivo del confinamiento por el COVID-19 y que ahora se afectarán por el incremento del ISC”.

MONTO FIJO

Por su parte, Jaime Escribens Olaechea, profesor de Derecho Tributario de la Universidad del Pacífico y socio del Estudio EVVG Abogados, comentó que en el caso del ISC del pisco se establece una tasa fija. A diferencia del IGV donde si sube el precio de la lata de leche sube el IGV, porque es el 18% del valor de venta.

“En cambio en tasa fija, si sube el valor del pisco, seguías pagando lo mismo, porque no estaba en función porcentual, sino en un monto fijo”, acotó el tributarista.

Sostuvo que el incremento del ISC tiene relación directa con el Índice de Precios al Consumidor (IPC), indicador establecido por el INEI. Si el IPC es mayor a uno, se actualiza el monto fijo del ISC. “No creo que tenga un mayor impacto, porque son S/ 0.04 de un año a otro. Distinto es que se suba la tasa del IGV en un punto porcentual. Ahí sí se notaría el impacto”, dijo.