Después de poco más de 70 días, Julio Yataco, Sebastián Caravedo y Daniel Lugo han retomado sus operaciones esta semana.
Después de poco más de 70 días, Julio Yataco, Sebastián Caravedo y Daniel Lugo han retomado sus operaciones esta semana.

La gran mayoría de peruanos necesita recuperarse del . Miles son los que se infectaron. Millones son los que han visto deteriorarse su . En ambos casos, unos están más afectados que otros.

El presidente Martín Vizcarra lanzó las boyas el domingo 15 de marzo. Llamó a esa estrategia: aislamiento social obligatorio. Los flotadores aliviaron inicialmente la propagación del virus, pero con un costo enorme para la economía nacional.

MIRA: Coronavirus: las ingeniosas ideas adoptadas por negocios para reabrir en la era del distanciamiento social

Han pasado poco más de dos meses desde aquel anuncio presidencial. Millones de peruanos han sido revolcados por la ola. Con el fin de aliviar esta crisis -la más dura desde la Segunda Guerra Mundial-, el Gobierno anunció cuatro fases para la reactivación económica, con el fin de que volvamos a pisar tierra firme.

El técnico de artefactos del hogar, Julio Yataco, vivió durante estos meses de sus ahorros. No recibió ayuda del Estado. No percibió ingresos. Como consecuencia, sus dos hijos dejaron sus estudios en la Universidad Privada del Norte.

Esta semana, volvió a coger su caja de herramientas y la puso dentro de su auto. Arrancó su carro con la misión de encontrar las piezas claves para hallar la solución a su crisis financiera. Ha procurado también ajustar los tornillos de su economía con la misma destreza que ostentaba hasta antes del 15 de marzo. Pese al esfuerzo realizado, la máquina no opera a su máxima capacidad. Antes atendía semanalmente a 40 clientes, ahora solo a 20.

Los costos de su trabajo han aumentado. Actualmente, no basta con tener las herramientas necesarias para realizar su labor. Las normas y sus clientes le exigen equipos de protección para prevenir contagios de coronavirus.

“Ahora te piden que vayas con mascarilla. Hay personas que te miden la temperatura al entrar. Te ponen bolsas en los zapatos. Algunos te dejan solo y se van a otro lado porque nadie quiere tener contacto con las personas. Es más, si estás un poco resfriado no te dejan entrar a las casas”, cuenta Julio.

Julio Yataco es especialista en artefactos de línea blanca. (Foto: Hugo Curotto / El Comercio)
Julio Yataco es especialista en artefactos de línea blanca. (Foto: Hugo Curotto / El Comercio)

ODONTÓLOGO

Pinzas, sondas y alicates fueron desplazados por lápices, borradores y tajadores. Sebastián Caravedo y su esposa son odontólogos y padres de dos niñas. Con la cuarentena, ambos dejaron sus consultorios, se instalaron en casa, y ayudaron a sus hijas a adaptarse a la nueva era de las clases virtuales.

La norma le autorizaba a Sebastián atender solo en casos de emergencia. En una semana, recibía en promedio a tres o cuatro pacientes. Una cifra diminuta si se compara con las 10 o 15 personas que asistían a diario a su consultorio hasta antes de la quincena de marzo.

Desde el lunes 25 de mayo, la situación ha empezado a mejorar. Esta semana atendió a entre cuatro y cinco pacientes por día.

Sus gastos también se han incrementado. El protocolo para su sector demanda la adquisición de mascarillas N95, mandiles protectores y mamelucos. Estos deben ser renovados cada vez que se recibe a un paciente nuevo.

El odontólogo Sebastián Caravedo atendió en la primera semana de la reanudación de actividades a unos cinco pacientes por día. Antes recibía a cerca de 15. (Foto: José Rojas / El Comercio)
El odontólogo Sebastián Caravedo atendió en la primera semana de la reanudación de actividades a unos cinco pacientes por día. Antes recibía a cerca de 15. (Foto: José Rojas / El Comercio)

En su consultorio, además, se realizan triajes a los pacientes. Esto con la finalidad de conocer si es que estos han presentado síntomas relacionados al coronavirus o si es que han tenido contacto con alguna persona infectada. Asimismo, se solicita al cliente que otorgue su consentimiento para ser atendido por el doctor.

Sebastián confiesa haber sentido ansiedad por la incertidumbre de no saber qué le depararía el futuro. Pero prefiere no pensar en eso. Apuesta por mantenerse positivo. Confía en que, con el paso del tiempo y aplicando las medidas de prevención, las personas se sentirán más seguras de retomar sus actividades. En ese escenario, le ilusiona que todos los negocios vuelvan a alzar vuelo.

ESTILISTA

En el último bimestre, hacer colas para ingresar a establecimientos privados se ha vuelto la regla en el Perú. Previo al inicio de la cuarentena, eran contados los negocios en los cuales los clientes tenían que esperar minutos u horas para acceder a un producto o servicio. Entre estos, estaban las peluquerías.

El estilo con el que se lleva el cabello, desde el más sencillo hasta el más estrambótico, siempre comunica algo de la persona. Por eso muchos estaban dispuestos a esperar un turno o separar una cita con el estilista que mejor plasma la esencia de sus espíritus en los peinados.

Pero hasta el 29 de junio, las peluquerías continuarán cerradas. Solo pueden brindar sus servicios –desde el lunes pasado– los estilistas que atienden a domicilio. El argentino Daniel Lugo trabaja desde el 2018 bajo esta modalidad.

Daniel Lugo dice que si bien el coronavirus le impidió percibir ingresos durante poco más de dos meses, este le ha abierto nuevas puertas.  (Foto: Daniel Lugo)
Daniel Lugo dice que si bien el coronavirus le impidió percibir ingresos durante poco más de dos meses, este le ha abierto nuevas puertas. (Foto: Daniel Lugo)

Daniel dice que si bien el coronavirus le impidió percibir ingresos durante poco más de dos meses, este le ha abierto nuevas puertas. “Como las peluquerías no funcionan, algunos clientes me han recomendado y he podido conocer gente nueva”, señala el estilista.

En los tres primeros días del reinicio de sus operaciones, Daniel atendió a 25 personas. Previo al inicio de la cuarentena, la cifra habría sido alrededor de 30 en similar periodo. Parte de las barreras que encuentra para operar al 100% de su capacidad, es el toque de queda a partir de las nueve de la noche.

En esta nueva etapa, Daniel ha implementado algunas medidas para evitar el contagio, como tomarse la temperatura cada mañana, y desinfectar con alcohol todos sus productos y herramientas. Al llegar a la casa del cliente, desinfecta el maletín, se lava las manos y se aplica alcohol en gel. A cada cliente le entrega una capa nueva. La mascarilla y un protector de ojos son indispensables para realizar sus labores.

Al finalizar el servicio, el cliente podrá pagar mediante un POS y él le enviará vía WhatsApp u otro medio la boleta electrónica.

El coronavirus será vencido en algún momento. Cuando llegue esa fecha, su impacto no debe haber acabado con los sueños. Julio, Sebastián y Daniel tienen la convicción de que la situación va a mejorar. Solo se necesita fe y optimismo para no rendirse.

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¿Qué es el COVID-19?

El covid-19 es la enfermedad infecciosa que fue descubierta en Wuhan (China) en diciembre de 2019, a raíz del brote del virus que empezó a acabar con la vida de gran cantidad de personas.

El Comité Internacional de Taxonomía de Virus designó el nombre de este nuevo coronavirus como SARS-CoV-2.

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