Close-up of serious Hispanic female pathologist in white coat examining test tube rack samples in Buenos Aires clinical analysis laboratory.
Close-up of serious Hispanic female pathologist in white coat examining test tube rack samples in Buenos Aires clinical analysis laboratory. / xavierarnau
Fabiola León-Velarde

En décadas recientes, las mujeres hemos tenido mayor presencia en los dominios de la salud, educación o la economía; no obstante, la brecha de género en la ciencia, tecnología e innovación (CTI) persiste. Quizá sea más notable en estas áreas porque aún existen condiciones en nuestra sociedad que no permiten el aporte pleno de la mujer en estos reinos.

Día a día nos enfrentamos a estereotipos y prejuicios sobre la capacidad de las mujeres en estas áreas del trabajo y del conocimiento. Al considerar que las mujeres somos más inestables emocionalmente, menos racionales y objetivas, poco valientes, más sumisas y más débiles, se piensa que una carrera fructífera en el ámbito de la CTI es incompatible con estas características; pero, además, con una vida familiar armoniosa. Por otro lado, la desinformación sobre estas carreras; la poca visibilidad de modelos referenciales que demuestren que hay reconocimiento, valoración y satisfacción, tanto personal como económica, para las mujeres en estas disciplinas, no ayuda a cerrar la brecha de género existente en CTI en el Perú.

La postergación del reconocimiento del aporte de las mujeres en la vida científica de los países es de larga data. Las principales academias europeas de Ciencias se fundan en el siglo XVII: en 1662 la Royal Society de Londres, en 1666 la Academie Royale des Sciences de París en 1700 la Societas Regia Scientiarum de Berlín. Sin embargo, las mujeres no fueron reconocidas como académicas de número por varios años. Aunque los estatutos de la Royal Society de Londres eran más abiertos, no admitió a ninguna mujer hasta 1945. La revolución científica de los siglos XVI y XVII fue testigo de una gran participación de mujeres, sin embargo, siguieron siendo excluidas de las universidades.

Por esto, después de tanta postergación de la mujer en los ámbitos de la CTI, no llama la atención que las mujeres constituyan apenas el 3% de los ganadores de Premios Nobel en Química, Física, Medicina y Fisiología.


Los índices en el Perú

Las estadísticas nacionales también confirman la brecha: solamente el 30,8% de los científicos calificados en el Registro de los Investigadores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Renacyt) son mujeres, número ligeramente superior al promedio mundial, de 28%. Y de esta cuota, solo 8% de mujeres ha publicado artículos vinculados a las ingenierías.

De ahí la importancia de celebrar el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, cada 11 de febrero, para reflexionar y comprometernos a revertir este panorama, además de despertar y fortalecer la vocación por la CTI entre niñas y adolescentes. Este es el compromiso de todas las instituciones que integramos el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología e Innovación Tecnológica (Sinacyt), y particularmente del Concytec, impulsar políticas y acciones afirmativas a favor de una mayor presencia femenina en concursos para el financiamiento de programas y proyectos en CTI. De hecho, el Fondecyt, la Unidad Ejecutora del Concytec, prioriza y bonifica la incorporación de más mujeres científicas en proyectos de investigación.

"En tanto las mujeres no tengan un lugar protagónico dentro de las ciencias y en la sociedad, perdemos la oportunidad de resolver juntos importantes desafíos de la humanidad"
"En tanto las mujeres no tengan un lugar protagónico dentro de las ciencias y en la sociedad, perdemos la oportunidad de resolver juntos importantes desafíos de la humanidad" / Aldo Murillo


Ganadoras en ferias internacionales

Sin embargo, el reto es integral y nos debe comprometer a todos como sociedad. Los maestros y padres de familia de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes del Perú juegan un rol fundamental. Ejemplo de esto son los más de 3.000 Clubes de Ciencia y Tecnología en colegios a nivel nacional, que en 2019 hemos podido constituir con apoyo del Ministerio de Educación de la mano de los docentes comprometidos con estas iniciativas.

Es esperanzadora la cada vez más alta participación de niñas en la Feria Escolar Nacional de Ciencia y Tecnología – Eureka, el concurso científico escolar más grande a nivel nacional, organizado por el Concytec y el Minedu, que cada año cuenta con la participación de medio millón de estudiantes de educación básica. Las estadísticas de Eureka nos indican que más del 55% de los estudiantes de 12 a 17 años que llegan a la etapa final del concurso son mujeres, y cada año presenciamos un mayor número de ganadoras en las cuatro áreas del concurso. Solamente en 2019, esta cifra alcanzó el 75%. Además, nuestras ganadoras participan en las más prestigiosas ferias escolares de ciencia a nivel mundial y regional, con resultados auspiciosos como el de Alexia Cerna Aguirre, alumna del colegio San Juan Bautista de Huarochirí, quien en octubre último obtuvo el primer lugar en el área de Bioquímica en la última edición de Mostratec, la Feria Internacional de Ciencia y Tecnología más importante de Latinoamérica, llevada a cabo en Porto Alegre, Brasil.

En tanto las mujeres no tengan un lugar protagónico dentro de las ciencias y en la sociedad, perdemos la oportunidad de resolver juntos importantes desafíos de la humanidad como el cambio climático, la falta de agua, la contaminación ambiental, las epidemias o la consecución de un desarrollo amable y sostenible, a partir de otras perspectivas, otras sensibilidades y otras experiencias.