La eternidad de ‘Osito’: nuestro homenaje a Juan Rubén Osorio, el pionero y maestro de la historieta peruana

El pasado 4 de setiembre falleció, a los 95 años, el genial dibujante peruano. En este artículo, tres figuras del cómic local despiden al entrañable ‘Osito’, el creador de “La cadena de oro”, Chepar, entre tantos otros recordados personajes.
Nacido en Jauja en 1931, Osorio y su colega Hernán Bartra profesionalizaron desde los años 50 la historieta peruana. (Foto: Nancy Chappell/ El Comercio)

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Osorio (‘Osito’, porque a su hermano mayor le decían ‘Oso’), era de . A su gran amigo Hernán Bartra lo apodaban ‘Monkey’, (‘Monito’), por su origen selvático. Juntos hicieron la mejor revista de historietas del Perú, “Avanzada”, que hizo las delicias de mi generación. Ambos fueron los primeros historietistas profesionales de nuestro país.

Entre sus antecesores hubo geniales dibujantes, pero que no pudieron escapar del estatus de aficionado. ‘Osito’ y ‘Monkey’ crearon una empresa, un estudio que duró años y donde se formaron muchos dibujantes, entre ellos el gran historietista Javier Flórez del Águila, quien recibió sus enseñanzas, más tarde, y el destacado humorista gráfico Karry.

‘Osito’ fue maestro en su relación con esos jóvenes y como autor de historietas, creando aventuras en escenarios serranos y amazónicos. En sus dibujos se ve cómo dominaba la anatomía humana y el lenguaje de la historieta. Los contenidos iban más allá, presentando de manera sutil elementos de nuestra configuración social. Carlo Gonzales, estudioso de la historieta, me refiere sobre personajes religiosos como San Martín de Porres, y que ‘Osito’ supo combinar con su vocación social, gracias a lo cual interesó en Europa y los países socialistas, donde realizó exposiciones.

(Archivo de Juan Rubén Osorio)

Además de ser un ejemplo para los historietistas que seguimos, lo recuerdo como un hombre de trato fino y gentil, ordenado y generoso. Estuve con él y su esposa de toda la vida, Betty, en Jauja, y le estaré agradecido y extrañaré siempre.

‘Osito’ fue un historietista fundamental por muchos motivos, entre ellos la cocreación de la revista de cómics más importante del Perú, “Avanzada”. Pero destaco aquí otro hito suyo que no debiera pasar desapercibido: en una época en que todo son lamentaciones por la ausencia de referentes de ficción peruanos para la población desfavorecida, ‘Osito’ creó en 1952 un héroe andino y rural admirable para su tira de prensa “La cadena de oro”: bello, sagaz y valiente, Juan Santos debería ser un referente nacional. Santos no solo protagoniza aventuras contra malvados criminales y es capaz de realizar la proeza de derribar la avioneta de unos contrabandistas arrojándoles su poderosa cadena, casi 30 años antes de que Rambo derribe un helicóptero de una pedrada; sus historias se desarrollan en la sierra y la ambientación visual incorpora elementos sociofolclóricos como la tunantada jaujina. Sin embargo, Juan Santos es un héroe olvidado por culpa de la falta de industria cultural que reedite sus hazañas para las sucesivas generaciones. También porque el cómic ha perdido su raigambre popular y a los expertos académicos, con su eterno desprecio a la cultura de masas, les interesa reconvertir el medio en un arte muerto que solo ellos manejen.

“Osorio creó al primer superhéroe nacional”
(Javier Prado/ Historiador)

Juan Rubén Osorio Blanco, más conocido en el arte como el entrañable Osito, desde la década del 50 marcó un hito dentro de la narrativa grafica nacional. Lo suyo revolucionó la viñeta peruana al dotarla de una mirada telúrica que buscaba dignificar y poner en valor su origen de peruano de la sierra central del Perú. En 1952, desde “Última Hora”, presentó a Juan Santos (“La cadena de oro”), el primer superhéroe nacional, quien dignificó la identidad andina frente a la hegemonía de los superpoderosos héroes foráneos. Poco después, como gestor de la célebre revista “Avanzada” (1953), abrazó a la niñez del país. A través de personajes entrañables como Chepar, Loreto, Tangama, El padre Lafuente –junto a su socio Hernán Bartra (Monky)–, unió a la costa, la sierra y la selva, integrando nuestra diversidad étnica en un abrazo de orgullo patrio.


Pero su mayor contribución gremial fue la fundación de Estudios Osito Monky en 1971. Allí formó a decenas de dibujantes a punta de pincel, dignificando e institucionalizando la profesión del historietista en el Perú. Se apaga así el tintero de una generación dorada e irrepetible que nos enseñó a mirarnos en el espejo de la narrativa gráfica con orgullo, unión e identidad.

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