El buzo Rainer Schmpf se encontraba observando la ruta anual de las sardinas en la costa sudafricana cuando inesperadamente surgió una del fondo del mar una ballena de 40 toneladas con la boca abierta lista para atrapar sardinas. Aunque en realidad, el diámetro de la boca de la ballena era suficiente como para tragarse un auto. Sin embargo, Rainer logró salvarse de milagro.