Madres de leche que regalan vida a los bebes prematuros
Madres de leche que regalan vida a los bebes prematuros
Redacción EC

ALBERTO VILLAR CAMPOS / @betovillarc

Cada tres horas, el silencio de las salas de cuidados intensivos de la Maternidad de Lima –un silencio que apenas opaca el ritmo desigual de los respiradores artificiales– se ve invadido por la desordenada marcha de una tropa de enfermeras. Cada una lleva consigo frascos de vidrio llenos de leche materna, jeringas y algo muy parecido a la prisa. Llevan, además, una única misión: que los cuerpos frágiles de los bebes prematuros que allí están puedan sortear un día más de vida con el alimento que les introducen con sondas.

Es miércoles por la mañana y Cinthia es la única madre a quien las enfermeras han dejado practicar este rutinario pero potente ejercicio de amor a cuentagotas.

Con una postura que denota temor, la mujer ve caer su leche de una jeringuilla al estómago de Fabián, nacido por complicaciones a las 30 semanas de gestación y con apenas 1.420 gramos de peso. “¿Lo estoy haciendo bien?”, pregunta.

Poco después, su tímido llanto, un llanto ahogado de emoción, le responderá que sí. El pequeño ha terminado de comer y, satisfecho, se ha rendido nuevamente en un sueño profundo.

Es la primera vez que se funden tras el calor de la panza.

Y aunque de momento solo piense en alimentarlo a él, en poco tiempo Cinthia se convertirá en la madre de leche de otros pequeñines como su hijo.

UNA CRUZADA VALIOSA

Fundado hace cuatro años, el Banco de Leche Humana de la Maternidad de Lima –el primero del país– salva cada año a miles de bebes que nacen con complicaciones de salud, pequeños para los que ese alimento puede incluso ser más valioso que las incubadoras de 160 mil soles.

La fórmula para la recolección es, en apariencia, simple: además de las 60 mujeres que dan a luz diariamente en la Maternidad, a las que se invita a donar su excedente de leche, cada semana la entidad recoge litros del alimento de madres de toda la ciudad que se enteraron del banco y decidieron ayudar.

Solo el año pasado 1.600 de ellas permitieron que se recolecten 1.837 litros de leche y se beneficie a 4.133 bebes prematuros o que nacieron con problemas de salud.

“Para un recién nacido, la leche materna es un alimento vital que satisface todas sus necesidades físicas y emocionales, y sus beneficios se prolongan incluso durante años después del destete”, explica Dunia Guerrero, de la Liga de la Leche Perú.

LECHE DE TODA LA CIUDAD

“No se me ocurre hacer otra cosa”, dice, humilde y resuelta, Erika García, una de las donantes más valiosas del banco, cuya leche permite a unos diez bebes alimentarse cada día.

Ella es jefa de Imagen Institucional de la Contraloría General de la República, vive en San Borja y cada seis horas, en promedio, esté donde esté, debe extraerse la leche que conservará en su refrigeradora hasta que, sin falta, cada lunes la recoja una ambulancia de la Maternidad. Erika sigue amamantando a Salvador, su avispado hijo de nueve meses, pero lo hace cada vez con menos frecuencia.

“La gente me felicita por tener leche, pero yo siento que es mi deber ayudar”, confiesa.

A kilómetros de allí, en una casa que da al parque industrial de Villa El Salvador, Dayana Moreno puede al fin disfrutar de Mariana, su hija, nacida en diciembre del año pasado con 28 semanas y 898 gramos de peso. Tan crítico fue su caso que, a los dos días, una tía suya, monja, llegó del interior para bautizarla de urgencia. En agradecimiento, la pequeña lleva hoy su segundo nombre: Rosario.

A muchas otras mamás de la Maternidad como Dayana no les fue difícil comprender que debían ayudar, pues habían conocido ya el sabor amargo y tristísimo de los días en que sus hijos dependían casi por entero de una máquina. Sabían de los desvelos, de las mil y un visitas de los médicos, de las ilusiones truncas y el dolor que se siente al ver un cuerpecito batallar sin fuerza por seguir respirando.

La Asociación Taller de los Niños, en , enseña a dar de lactar a 650 madres cada año y, a cambio, las invita a donar su excedente al banco de leche materna.

Cada semana recogen unos 10 litros de 19 madres, entre ellas Miquela Macalupú, que aceptó donar debido a que Ariadne, su bebe de casi cuatro meses, está enferma y por el momento come muy poco.

“Mis pechos se llenan”, cuenta. Pero, como sucede con otras vecinas, sus ganas de ayudar se ven usualmente menguadas por las carencias: al no tener una refrigeradora para conservar la leche, Miquela debe cruzar el distrito cada 3 días extraérsela en el taller.

“Hace 15 años muchos de estos niños morían en la sala de partos –concluye Julio Portella, el director ejecutivo de Neonatología de la maternidad–. Y ahora los salvamos por la tecnología y, sobre todo, por el banco de leche. Sin ellas no hubiéramos podido alimentarlos”.

PARA SER VOLUNTARIA

Para empadronarse como donadora voluntaria de leche visite este enlace corto de la web de la Maternidad de Lima: www.goo.gl/T0FRQG. O llame a los teléfonos 328-1370 o 328-1012.