Richard Huaraca tiene más de 20 años criando codornices. Gracias a su granja ha sacado adelante a su familia y ayuda a sus vecinos cuando los necesita. (Alessandro Currarino / GEC)
Richard Huaraca tiene más de 20 años criando codornices. Gracias a su granja ha sacado adelante a su familia y ayuda a sus vecinos cuando los necesita. (Alessandro Currarino / GEC)
Por Gladys Pereyra Colchado

Si Richard Huaraca tiene que elegir entre comer o alimentar a sus codornices, no lo piensa dos veces. La prioridad son las aves. Por eso, cuando empezó la cuarentena y se quedó sin recursos para mantenerlas, prefirió donarlas. “No las podía dejar morir viendo que había tanta gente necesitada de un plato de comida. Si no las regalaba hubiera sido una maldad”, cuenta.