Redacción EC

GUSTAVO KANASHIRO FONKEN /

A las 11:30 a.m. del jueves, el alcalde distrital de San Isidro, Raúl Cantella Salaverry, ingresó al Servicio de Urgencias de la Clínica Angloamericana. Los bomberos que lo atendieron detallaron que había sufrido un derrame cerebral (accidente cerebrovascular o ACV), pero su diagnóstico permaneció en reserva hasta después de dos horas y media, cuando se confirmó su fallecimiento.

Esta tragedia se produce con una larga data de antecedentes. Cantella presentó ante el concejo de San Isidro un pedido de vacancia sustentado en un informe médico después de 10 meses en el cargo. Ahí se confirmaba que sufría de hipertensión arterial y microangiopatía isquémica cerebral crónica.

“La microangiopatía isquémica cerebral es una enfermedad que consiste en la obstrucción de los pequeños vasos sanguíneos en el cerebro debido a condiciones como la hipertensión o la diabetes”, detalló el Dr. Carlos Abanto, del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas, consultado por El Comercio.

Estas obstrucciones pueden causar una gama de consecuencias. En su estado más leve, pueden pasar desapercibidas, pero en casos crónicos –como el de Cantella- puede llevar a episodios breves de pérdida de memoria o funciones nerviosas.

Certificado presentado en el 2011.

Cuando se reportaron los problemas de salud, El Comercio obtuvo versiones que daban cuenta de que Cantella sufría, cada cierto tiempo, problemas de pérdida de memoria.

“Es una etapa inicial de daño cerebral y puede ser el inicio también de infartos cerebrales de mayor tamaño que pueden traer como resultado la discapacidad o la muerte”, explicó el Dr. Abanto.

El doctor Wilder Gonzales Chumbipui fue quien examinó a Cantella Salaverry y firmó en el 2011 el diagnóstico que explicaba al detalle los males que padecía. En el documento se detalla que “este impedimento físico lo imposibilita de manera permanente de continuar en sus funciones”. ¿Por qué siguió, entonces, en el cargo?

POR EL JNE

El 11 de noviembre del 2011, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) admitió la vacancia de Cantella y nombró como sucesora a la teniente a Magdalena Denise de Monzarz Stier. Sin embargo, diez días después, el ciudadano Heriberto Oswaldo Linares Gallo interpuso un recurso para que se revise el proceso por presuntas irregularidades.

El 6 de diciembre de ese mismo año, el JNE le dio la razón a Linares por dos motivos: el acuerdo de concejo de octubre se había aprobado sin la presencia de los dos tercios del número legal de miembros y porque el certificado firmado por el Dr. Gonzales Chumbipui no tenía la aprobación de Essalud o el Ministerio de Salud.

El 28 de diciembre, De Monzarz Stier presentó una apelación a esta decisión, pero fue desestimada por el propio Cantella. El 2 de enero del 2012, el alcalde se presentó ante el JNE y dijo que su pedido original no procedía por las irregularidades que el jurado encontró en el pedido que él mismo entregó al concejo. Poco tiempo después, aseguraría que no tenía ningún problema de salud.

Raúl Cantella desestimando el pedido que hizo él mismo (2 de enero 2012)

Después de seis meses, en junio del 2012, el JNE dio por concluido el caso. En el proceso, descartaron las apelaciones que presentaron regidores de la comuna, incluyendo a su teniente alcaldesa y compañeros de su propia agrupación, el Partido Popular Cristiano. El abogado de Cantella incluso los llamó "desleales".

Cantella, en el mismo documento, dice que De Monzarz debe seguir como teniente alcaldesa (2 de enero 2012)

¿DEBIÓ SEGUIR EJERCIENDO?

“Este mal no es causal para que alguien deje de lado sus actividades normales. Lo que debe determinar esto es una evaluación neurosicológica, detalló el Dr. Abanto. Para saber si estaba apto para seguir en funciones, se debió haber sometido a exámenes médicos, tal y como pidieron los regidores de San Isidro, pero Cantella se negó aduciendo "derecho a la privacidad".

Con o sin daño cerebral, lo que es seguro es que este mal representa un riesgo constante de padecer un infarto cerebrovascular, el cual incrementa aún más con la hipertensión y el paso de los años. En el 2011, cuando se hizo el primer diagnóstico, Cantella tenía 76 años y su doctor había informado que sufría de hipertensión.

“Lo que también representa un riesgo para que la enfermedad avance es el sedentarismo. La persona que sufre de esto necesita mantenerse activa”, explicó Abanto.

“Metí la pata pues. Quiero estar activo, trabajando y cumpliendo mis labores de alcalde”, contestaba Cantella en una entrevista para El Comercio sobre su fallido pedido de vacancia en abril del 2012. Desde los primeros meses de ese año, el burgomaestre volvió en medio de pleitos internos y disputas dentro de la comuna. Dos años y cuatro meses después, perdería la vida.

Magdalena de Monzarz, quien era teniente alcalde de San Isidro, asumirá el sillón municipal.