El domingo 26 de enero los peruanos acudirán – una vez más – a los centros de votación para elegir a las nuevas autoridades del Congreso de la República, y así culminar el proceso parlamentario al 2021 tras el cierre de este poder del Estado ocurrido el 30 de setiembre del año pasado.
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En las calles ya se pueden ver carteles y banderolas de gran tamaño con el nombre y cargo de los candidatos. Muchos de ellos son figuras que conocemos. Se trata de exalcaldes que, luego de pasar periodos hasta dificultosos en sus distritos, ahora intentan llegar al Legislativo.
Estos buscan así dar un paso más en sus carreras políticas, pero de una manera poco usual pues, según especialistas, vienen de trabajos muy diferentes, disponiendo de dinero y estableciendo políticas en distritos.
- Algunos casos -
Antonio Mezarina, durante su gestión en Barranco, fue criticado en el 2017 por el proyecto de un muelle y un restaurante junto a la playa Los Yuyos del distrito. Luego, en el 2018 los excongresistas Jorge del Castillo, Marisa Glave y Juan Sheput lo denunciaron penalmente ante el Ministerio Público por el presunto delito de alteración del ambiente tras la cercenación de árboles para la ejecución de una obra en la avenida Pedro de Osma.
Al respecto, Luis Tudela, abogado del ex congresista indicó que los ex congresistas intervinieron en un hecho que no les compete, aunque no detalló si el caso fue archivado. Otro hecho que llamó la atención fue la subasta del estadio Unión, que generó la crítica de vecinos y observaciones de la Contraloría General de la República. Incluso algunos parlamentarios anunciaron una denuncia ante la Comisión de Fiscalización del Congreso de la República.
Sobre Jaime Zea, el Procurador Público Municipal de Villa El Salvador, Marco Antonio Álvarez Campos, informó en el 2014 que se inició una investigación contra el exalcalde por presunta malversación de fondos debido a una deuda tributaria con la Sunat que superaba los S/27 millones. Alcaldes y funcionarios de otros periodos también fueron investigados. En comunicación con este Diario, el exalcalde indicó que se trató de una acusación política por parte del entonces alcalde Guido Peralta y que no se llegó a hacer una denuncia.
Pero el caso más resaltante es el de Javier Altamirano. A fines de la semana pasada, el diario Perú 21 informó que la Fiscalía de La Nación investiga al exalcalde de San Juan de Miraflores por presunto enriquecimiento ilícito tras hallar un desbalance por más de S/700 mil. Según reporte periodístico sus gastos no se ajustan con lo que percibió anteriormente cuando ejerció como funcionario público. Consultado por este Diario, la exautoridad indicó que todas las acusaciones son por hechos políticos.
- “Un peldaño más” -
En la historia política del Perú, varios exalcaldes limeños han saltado de su sillón municipal a la curul del Congreso de la República. Alberto Andrade, Ricardo Belmont, Jorge del Castillo, Luis Bedoya Reyes, entre otros. “No debería ser visto como algo extraño que alguien que ha sido alcalde se presente a una candidatura del Congreso. Es un peldaño más dentro de la carrera política”, sostuvo el especialista en asuntos electorales, José Villalobos.
En este sentido, lo lógico sería que el alcalde distrital busque ser alcalde metropolitano o gobernador regional, entre otras funciones políticas. “El alcalde lo más cercano que tiene es ser un gobernador o presidente”, añade Jorge Naupari, abogado especialista en temas constitucionales y electorales, acerca de la carrera de un alcalde, según su función ejecutiva.
Pero en este camino hay varias razones que motivan a un exalcalde que se adelante el salto de la política local a la nacional. La no reelección inmediata de alcaldes sería una de ellas. “Si alguien quiere hacer política y ya no puede ser alcalde, teniendo en cuenta que en Lima no hay el cargo de gobernador regional, solo le queda entrar a la política nacional postulando al Congreso”, comenta Villalobos.
Por otro lado, durante años anteriores la inmunidad parlamentaria ha sido una de las tentaciones para llegar al Congreso de la República y así evitar la acción judicial. “Es una interpretación válida que ellos quieran llegar al congreso para tener inmunidad, sí. Pero si ya tienen proceso en curso, esa imputación no sería admisible”, indicó Naupari, quien hizo la diferencia entre inmunidad de proceso e inmunidad de arresto.
Fernando Tuesta Soldevilla amplía un poco más esta idea y señala un efecto inverso pues algunos parlamentarios se lanzarán a la próxima alcaldía o gobernación. “La lógica es la misma: proseguir con la carrera política. Y esto se va a incrementar que no hay ni reelección de alcaldes, ni de gobernadores ni reelección parlamentaria. El que deja un cargo aspirará a la elección inmediata donde es posible postular”, indicó.
- Pros y contras –
Vale señalar que los cargos de alcalde y congresista son muy diferentes. Uno se encuentra en el ámbito Ejecutivo y el otro dentro del campo Legislativo. ¿Cómo harán estos alcaldes de ingresar al Congreso de la República? ¿Qué dificultades podrían encontrar? ¿Es una buena opción este cambio de funciones?
Para Villalobos se trata de costumbre pues normalmente maneja la gestión y el presupuesto público. “El alcalde está acostumbrado a que el disponga de las cosas que se hagan en el municipio, él es el que establece la gestión y es algo que el congresista no puede hacer", indica el especialista, frente al escenario parlamentario en el que tendría función legislativa, de fiscalización y representación.
En este punto pueden aparecer algunas complicaciones. “Para la función de representación quizá la experiencia de alcalde sí sea útil, pero para legislar es un poco complicado. Recordemos que el alcalde es un miembro más del concejo municipal. Él no es el que propone la ley. Eso se ve en concejo municipal, integrado por regidores que son los llamados a legislar”, indica Naupari. Su experiencia puede servir si es que ocupa un cargo en la mesa directiva. “Es algo que más o menos ya se puede manejar con la experiencia de alcalde”, añadió.
Tuesta Soldevilla, politólogo de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), opta por una visión más optimista: experiencia política. “Ellos saben que no son ejecutivos pero sí tienen experiencia política. Al menos conoce de administración pública y gestión, pueden colaborar en el debate en aspectos relativos a gobiernos regionales y locales. En cambio uno que nunca ha tenido ningún cargo quizá este un poquito en más desventaja”, comenta el investigador.