Brigadas de la Diris Lima Este han llegado a 250 adultos mayores con dificultad de movimiento en El Agustino, Ate, Santa Anita, La Molina, Chaclacayo, Chosica y Cieneguilla. (Jorge Cerdán / @photo.gec)
Brigadas de la Diris Lima Este han llegado a 250 adultos mayores con dificultad de movimiento en El Agustino, Ate, Santa Anita, La Molina, Chaclacayo, Chosica y Cieneguilla. (Jorge Cerdán / @photo.gec)
Gladys Pereyra Colchado

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Cuando la enfermera Luz Huamán iniciaba su carrera en el caserío de Uchuacayo, a 18 horas de la ciudad de Trujillo, La Libertad, se subía cada semana a una moto para llegar a las chacras más lejanas y no dejar niño sin vacunar. Hoy es un mototaxi la que la traslada a los cerros de El Agustino para seguir vacunando, esta vez a adultos mayores postrados y vulnerables al .

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Luz integra una de las más de 30 brigadas de la Dirección de Redes Integradas en Salud (Diris) Lima Este del Ministerio de Salud (Minsa), que el último miércoles empezaron el proceso de vacunación a domicilio para mayores de 80 años que, por su estado, no pueden salir de casa. Son ancianos con enfermedades cerebro vasculares, post operados, con artrosis de rodilla o cadera y otros problemas “propios de la edad”, explica. El objetivo es que ninguno se quede sin vacuna, aun cuando llegar a ellos sea complicado. Y ahí los mototaxis son aliados. “Son las únicas que pueden subir a las calles angostas de los cerros. Llegan hasta un punto, nos dejan y nosotras seguimos a pie”, cuenta.

Más de treinta brigadas de “Vacuna móvil” se desplegaron en mototaxis en siete distritos de Lima Este para inmunizar  a mayores con problemas de desplazamiento. (Jorge Cerdán / @photo.gec)
Más de treinta brigadas de “Vacuna móvil” se desplegaron en mototaxis en siete distritos de Lima Este para inmunizar a mayores con problemas de desplazamiento. (Jorge Cerdán / @photo.gec)

Para la enfermera Cinthia Saldaña y la médica Ana Apolinario, de la Diris Lima Centro, la tarea también supone una estrategia especial. Con un equipo de protección personal (EPP) distinto para cada casa que visitan, se cambian en el auto que las lleva, una misma mañana, hasta a 40 viviendas distintas. El jueves, día que llegaron a la casa de Olga Cahuas, de 100 años y 7 meses, en Jesús María, lo primero que escucharon fue un: “¿Me va a doler?”. Su trabajo también implica aliviar temores.

Olga Cahuas, de 100 años y 7 meses de edad, fue vacunada en su vivienda de Jesús María por la enfermera Cinthia Saldaña y la médica Ana Apolinario. (Hugo Curotto / @photo.gec)
Olga Cahuas, de 100 años y 7 meses de edad, fue vacunada en su vivienda de Jesús María por la enfermera Cinthia Saldaña y la médica Ana Apolinario. (Hugo Curotto / @photo.gec)

Trabajo de más de uno

Desde que se inició la vacunación territorial en Lima y Callao, son 11.329 personas con problemas de movilidad las que han sido registradas para ser atendidas a domicilio a través de Línea 113 (Minsa) y la Línea 107 (Essalud).

Esta estrategia es complementaria a la inmunización por distritos que ayer inició la etapa de entre 70 y 79 años. En esta tarea, los municipios juegan un rol clave: coordinan espacios con Minsa y aportan personal de soporte y control de tránsito.

“Los gobiernos locales somos los que más conocemos el distrito y tenemos recursos humanos”, explica el alcalde de Miraflores, Luis Molina. De hecho, hace dos semanas, su gestión cuestionó que el Minsa no considerara un centro de vacunación en su distrito. Luego de la protesta, lograron implementar el Complejo Deportivo Manuel Bonilla. Pusieron 300 orientadores, 150 serenos, 70 fiscalizadores de tránsito,100 sillas de ruedas, sumaron a la empresa privada para estacionamientos y empezaron a vacunar.

El reto ahora es que los vecinos acudan. “En el Miraflores pasa algo curioso, hemos tenido un 40% de ausentismo, ya sea porque los adultos no quieren o porque ya se vacunaron afuera”, dice. De 5.400 mayores de 80 años programados, acudieron unos 3.200. Para el grupo de 70 a 79 años la meta de Miraflores es 13.170 vecinos. “Los que no pudieron antes pueden venir ahora. Tenemos vacunas”, agrega.

Luis Molina alcalde de Miraflores, fue uno de los adultos de entre 70 y 79 años que acudió al estadio Manuel Bonilla para vacunarse con el COVID-19. Al burgomaestre de 71 años se le aplicó la primera dosis del laboratorio Pfizer. Tras ser inoculado, exhortó al Gobierno que vacune a los alcaldes del país, porque “todos ellos están en primera línea sirviendo a su comunidad”. (Foto: Hugo Curotto/@photo.gec)
Luis Molina alcalde de Miraflores, fue uno de los adultos de entre 70 y 79 años que acudió al estadio Manuel Bonilla para vacunarse con el COVID-19. Al burgomaestre de 71 años se le aplicó la primera dosis del laboratorio Pfizer. Tras ser inoculado, exhortó al Gobierno que vacune a los alcaldes del país, porque “todos ellos están en primera línea sirviendo a su comunidad”. (Foto: Hugo Curotto/@photo.gec)

Lo que pide ahora es que el Estado garantice vacunas también para los alcaldes. “Ya han muerto 29 alcaldes y 3 están en UCI. Estamos en la calle, el mercado, yo así me contagié”, dice. Ayer, luego de superar el COVID-19 en mayo del año pasado, Molina se vacunó por tener más de 70 años.

La siguiente etapa

Con un ritmo de vacunación que ha aumentado a casi 50 mil al día, aún faltarían 16 meses para llegar a los 24 millones de peruanos mayores de 18 años. Aunque la disponibilidad de dosis define la cobertura, el factor logístico y de recursos humanos también influye. Según estima el Colegio de Enfermeras, solo en Lima hay aproximadamente 1.600 de estas profesionales en los trabajos inmunización. Como enfermera vacuna mínimo por turno a 60 personas, el gremio pide que se contrate más personal.

La enfermera Cinthia Saldaña y la médica Ana Apolinario, de la Diris Lima Centro, se preparan para ingresar a las viviendas de las personas mayores de 80 años con problemas de desplazamiento. Para cada vivienda usan una EPP distinta. (Hugo Curotto / @photo.gec)
La enfermera Cinthia Saldaña y la médica Ana Apolinario, de la Diris Lima Centro, se preparan para ingresar a las viviendas de las personas mayores de 80 años con problemas de desplazamiento. Para cada vivienda usan una EPP distinta. (Hugo Curotto / @photo.gec)

Para agilizar el aspecto operativo, el Ejecutivo dispuso que el Proyecto Especial Legado Juegos Panamericanos se encargue de la logística y gestión de sedes en Lima y Callao. Alberto Valenzuela, director ejecutivo de este ente, explica que esto supone cambiar la estrategia a un enfoque de megaproyecto. “Estamos en una etapa de escala operativa porque vamos a tener más dosis y la meta es que todas las vacunas que lleguen se usen en el mismo mes”, dice a El Comercio.

La idea también es que con Legado se pueda uniformizar el trabajo de los municipios de Lima y, posteriormente, en otras regiones. “La gestión del tránsito, de la seguridad y orden alrededor de los centros de vacunación no puede decaer. Tiene que ser igual en todos los distritos. Buscamos mejorar la experiencia del usuario, que no hayan largas colas, que sea masiva y sostenible”, señala.

El último lunes, el Proyecto Legado se reunió con funcionarios del Servicio Nacional de Salud Británico (NHS, por sus siglas en inglés) para conocer cómo fue la operación de los grandes centros de vacunación de Reino Unido. De igual forma, se espera coordinar con otros países para sumar experiencias.

Desde el 14 de mayo, el Proyecto Especial Legado Juegos Panamericanos tendrá a cargo de la operación logística y gestión de sedes en Lima y Callao. (Legado)
Desde el 14 de mayo, el Proyecto Especial Legado Juegos Panamericanos tendrá a cargo de la operación logística y gestión de sedes en Lima y Callao. (Legado)

Según el Decreto de Urgencia 043-2021, este ente adscrito al MTC, se encargará del traslado y distribución de las dosis desde los almacenes del Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (Cenares) hasta los centros de vacunación definidos por el Ministerio de Salud (Minsa), pero no la adquisición ni inoculación de las dosis, “salvo requerimiento expreso” del Minsa.

De acuerdo con Valenzuela, su labor también será sumar al sector privado, entidades públicas y voluntarios. Adelantó a este Diario que, gracias a una iniciativa de la ATU, se plantea organizar los paraderos para evitar aglomeraciones cerca de los centros de vacunación y habilitar medios de transporte para algunas rutas.

“Si queremos masificar la vacunación tenemos que jugar todos, como en Lima 2019”, enfatiza. El sábado se superó el primer millón de vacunados con al menos una dosis en el país. Durante ese día, hasta las 8 de la noche, se había aplicado una dosis a 51.446 personas. En 15 días empieza oficialmente el trabajo de Legado y, para entonces, se espera tener por lo menos 1,4 millones de dosis nuevas.

Los equipos del “Vacuna Móvil” llegan a las zonas más alejadas de la capital en mototaxis especialmente acondicionados. 
(Jorge Cerdán / @photo.gec)
Los equipos del “Vacuna Móvil” llegan a las zonas más alejadas de la capital en mototaxis especialmente acondicionados. (Jorge Cerdán / @photo.gec)

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