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La estética y el buen gusto pierden por goleada en Lima [CRÓNICA]

Municipio de San Miguel defiende monumento erigido en honor a Ricardo Gareca y Paolo Guerrero. Especialistas cuestionan afectación al espacio público

Un Ricardo Gareca ojeroso y dorado ha sido clavado en un podio en el parque Argentina, en San Miguel. Lo acompaña la figura de un jugador con la camiseta ‘9’ que poco se parece a Paolo Guerrero.

La escultura, dice la Municipalidad de San Miguel, fue hecha a pedido de los vecinos de la urbanización Arboleda, que “querían rendir homenaje a la selección”. “Tras recibir esta propuesta, tocamos puerta por puerta para conocer la opinión de todos los vecinos de la zona y la mayoría estuvo de acuerdo”, asegura la comuna.

En las redes sociales no se han hecho esperar las protestas de otros residentes de San Miguel y del resto de Lima.

El espacio público, dice el sociólogo Javier Díaz-Albertini, pertenece a todos los peruanos. “Lo que se hace en el parque Argentina no solo compete a los que viven en sus alrededores. Por tanto, ellos no son los únicos con poder de decisión sobre lo que se instala ahí. Ni tampoco solo los vecinos de San Miguel”, explica.

Díaz-Albertini, investigador de la Universidad de Lima, califica esta acción de populista. “Ni siquiera cumple la función de rendir homenaje al esfuerzo de la selección. Allí solo se ve a dos personas”, agrega.

El especialista recuerda que antes estaba prohibido erigir monumentos de personas que estuvieran vivas. “Si pasara algo que enturbiara su trayectoria, tendrían que derribar el monumento”, dice.

DATOS:

► Gareca y Guerrero costaron S/20 mil. El 50% de ese monto fue asumido por el gobierno distrital. El resto, por una empresa.
► Expertos en obras públicas consultados por este Diario estimaron que la figura del dinosaurio en El Agustino debió costar unos S/15 mil.

— Contra la estética —
En el parque ecológico El Dinosaurio, en El Agustino, hay un tiranosaurio rex solitario con las garras y los colmillos incompletos, que aparece cubierto de polvo y excrementos de cuculíes. También hay una estatua con forma de puño con una placa rota que recuerda que fue Luis Castañeda Lossio quien apadrinó esta obra –llamémosla– ecléctica en el 2003. Hoy el ‘parque’ no es más que un arenal con unas cuantas palmeras secas.

En pleno cruce de las avenidas Antúnez de Mayolo y Carlos Izaguirre, en Los Olivos, una pileta parece haberse perdido. Quizás la llevaron hasta ahí las tormentosas olas que forman parte de su diseño.
“Los alcaldes no necesitan permisos especiales para colocar estas obras, a menos que se trate de áreas monumentales o históricas. Lamentablemente, hacen lo que les da la gana. No hay discusión”, dice el sociólogo.

El filósofo y curador de arte Augusto del Valle añade que los peruanos, en general, no sabemos gestionar nuestro espacio público. “El buen gusto es un tejido delicado. Necesita gestión y la gestión de esos monumentos necesita racionalidad y debate público. Pero no hay presupuesto público para eso. Las autoridades no entienden esta necesidad”, finaliza.

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