(Foto referencial: Reuters)
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Pedro Ortiz Bisso

Aunque los especialistas la han calificado de “rutinaria”, no deja de ser decepcionante para el gran público que los ensayos clínicos de la vacuna que desarrolla la farmacéutica AztraZeneca y la Universidad de Oxford hayan sido puestos en “pausa”.

El motivo, según se ha informado, ha sido una reacción grave sufrida por uno de los voluntarios que recibió una de las dosis. La explicación que ha brindado el laboratorio es que estas situaciones no son anormales.

“Esta es una acción de rutina que sucede siempre que hay una enfermedad potencialmente inexplicable en uno de los ensayos mientras se investiga, asegurándonos de que se mantiene la integridad de los estudios”, ha explicado un vocero del laboratorio.

Es más, según el editor de medicina de la BBC, Fergus Walsh, es la segunda vez que los ensayos de esta vacuna se suspenden.

La fase de ensayos clínicos permite analizar las reacciones que la aplicación de un proyecto de vacuna produce en los voluntarios. En esta investigación, participan unos 30 mil de Estados Unidos, Brasil, Sudáfrica y Reino Unido.

¿Esta ‘pausa’ quiere decir que no habrá vacuna? No hay razones para pensar en eso. Los resultados iniciales de la llamada ‘vacuna de Oxford’ habían sido positivos, así que, tras los ajustes correspondientes, los ensayos continuarán.

Lo que debemos tener claro es que la ciencia tiene sus propios tiempos y procesos, y que más allá de nuestras expectativas, nada garantiza que este o cualquier otro proyecto de vacuna funcione. Duele decirlo, pero esa es la realidad.

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