El fotógrafo Alex Bryce en uno de sus recorridos por el desierto de la costa peruana.
El fotógrafo Alex Bryce en uno de sus recorridos por el desierto de la costa peruana.
Por Enrique Planas

El poeta Juan de Arona definía el desierto como aquella franja de arena que se aferra a los andes para no caerse al mar. A mediados de marzo, cuando se inauguró “Desierto”, la muestra de Alex Bryce (Lima, 1968), aquella definición del poeta y la potencia de las imágenes nos sugería el aislamiento necesario de un fotógrafo para capturar la belleza. Que ese paisaje de arena en permanente movimiento solo muestra sus secretos a quien se detiene a observarlo en silencio y soledad.