Resumen

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El célebre violonchelista Yo-Yo Ma le dedicó un tema musical a la comunidad shipiba de Cantagallo, afectada profundamente por la epidemia del coronavirus COVID-19. La foto muestra al músico chino tocando frente a un mural shipibo-konibo durante su visita al Centro Histórico de Lima en 2019. (Foto: Dante Piaggio).
El célebre violonchelista Yo-Yo Ma le dedicó un tema musical a la comunidad shipiba de Cantagallo, afectada profundamente por la epidemia del coronavirus COVID-19. La foto muestra al músico chino tocando frente a un mural shipibo-konibo durante su visita al Centro Histórico de Lima en 2019. (Foto: Dante Piaggio).
Por Czar Gutiérrez

Hace tres mil años, cuando el trueno no tenía nombre y los ríos no se habían convertido en carreteras de agua, ellos ya estaban allí. Jóvenes guerreros con piel de cobre que transformaban el barro trémulo en cántaros y vasijas. Que convertían un tronco hueco en cerbatana y los huesos del guacamayo azul en proyectiles de necesidad mortal. Formando pequeñas aldeas a orillas del río Ucayali y sus afluentes, hablando una extraña lengua compartida con sus primos hermanos cashibo y panobo, la familia filogenética shipibo-konibo sentó sus reales a 15 kilómetros de Puka Allpa o ‘tierra roja’ (Pucallpa en quechua).