La especialista Stella Nair analizó en Chinchero cómo las tradiciones andinas continuaron y se adaptaron durante la ocupación española.
La especialista Stella Nair analizó en Chinchero cómo las tradiciones andinas continuaron y se adaptaron durante la ocupación española.
Enrique Planas

Su amor por la arquitectura inca nació cuando era estudiante de arquitectura en la Universidad de Berkeley. Muy joven, Stella E. Nair viajó al Cusco para buscar un tema de investigación y lo encontró en Chinchero, que dejó impresionado a todo el equipo de investigadores. Corría entonces 1999 y ella decidió quedarse un año, conviviendo con una familia del pueblo, para estudiar sus maravillosas construcciones. En un primer enfoque, pensaba que la mayoría de la arquitectura del lugar era del período inca, cuando el inca Túpac Yupanqui se instaló allí con su familia y su corte. Pero poco a poco fue descubriendo la evidencia de la arquitectura colonial, y su análisis se enriqueció: de un lado, estaba el palacio real como ejemplo de arquitectura prehispánica; de otro, un fascinante proceso en que la población indígena asumió la influencia española pero manteniendo el modelo constructivo del incario.

"La arquitectura inca es única, su visión al integrar la arquitectura con el paisaje la hace especialmente sofisticada. Es aparentemente simple, siendo en realidad muy complicada: manipula el espacio como si creara una ilusión teatral", señala Nair, arquitecta e historiadora de la arquitectura y profesora del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de California.

Investigadora Stella Nair destacó en sus ponencias los desarrollos arquitectónicos únicos en Chinchero, y el papel vital del paisaje en su identidad.  (Foto: Eduardo Cavero)
Investigadora Stella Nair destacó en sus ponencias los desarrollos arquitectónicos únicos en Chinchero, y el papel vital del paisaje en su identidad. (Foto: Eduardo Cavero)

Justamente es uno de los más amenazados escenarios de la arquitectura incaica la que trajo a la especialista estadounidense a Lima: Stella E. Nair ofreció un ciclo de conferencias sobre el pasado y el presente de la arquitectura y paisaje inca en Chinchero, convertido hoy en el centro de la atención y preocupación nacional e internacional, en las universidades Católica y Ricardo Palma. Experta en el arte, la arquitectura y el urbanismo de las comunidades indígenas en las Américas, antes y después de la conquista europea, su punto de vista sobre la construcción de un aeropuerto en la zona es sumamente atendible.

— ¿Cuál es el diálogo que históricamente tiene el pueblo de Chinchero con el Valle Sagrado?

Chinchero fue construido por las élites que vivían en el Valle Sagrado. Túpac Inca Yupanqui construye su residencia cuando era ya mayor, y probablemente vivió allí sus últimos cinco años. Por eso no llegó a terminar la construcción. Así, mientras se pudo concluir el camino que lo unía con el Valle Sagrado, quedó a la mitad el otro camino que partía desde el Cusco. Eso evidencia que, para los incas, la prioridad de Chinchero era su vínculo con el Valle Sagrado. Esta relación es fundamental.

— Una de las razones ofrecidas por el Gobierno Peruano para la construcción de un aeropuerto en Chinchero es que no se encuentran restos arqueológicos en la zona. ¿Qué tan válido te parece este argumento?

Pienso que es un argumento totalmente inválido. Pienso que hay mucha evidencia arqueológica, como son los caminos incas y coloniales. A través de ellos, podemos saber cómo fueron los movimientos de los españoles y su manera de administrar su poder, así como la resistencia de indígena. Estudiar eso es muy importante. Pero otra razón fundamental es el respeto al paisaje. El paisaje era una parte muy importante para la construcción del palacio de Túpac Inca Yupanqui. Es como si construyéramos un aeropuerto en los jardines del Palacio de Versalles y dijéramos: "Ah, no se preocupen. No estamos tocando el palacio, sino solo un jardín".

— Otro argumento defiende la construcción porque se trata de un proyecto promovido por la propia región desde hace décadas.

Para mí, lo importante es lo que piensa la gente de Chinchero y los que viven en la pampa de Anta. Ellos son los dueños. La gente de la ciudad del Cusco no es dueña de Chinchero. Tenemos que cambiar nuestra forma de pensar sobre quien tiene los derechos de la tierra indígena.