A Jamie Lee Curtis el talento para los gritos destemplados le vino por genética. Su madre, la famosa actriz Janet Leigh, es recordada hasta hoy por el famoso alarido en la ducha (y en blanco y negro) de “Psicosis” de Alfred Hitchcock. Dieciocho años después de esa escena icónica, en 1978, Curtis haría su debut en el cine poniendo a trabajar sus cuerdas vocales mejor que nadie: fue en el clásico “Halloween”, de John Carpenter, película con la que sería reconocida como la mejor de las ‘scream queens’.

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