Este año, el Día del Maestro se conmemora en una circunstancia inusual. (Ilustración: El Comercio)
Este año, el Día del Maestro se conmemora en una circunstancia inusual. (Ilustración: El Comercio)
Por Pierre Castro Sandoval

Hace unos días me enteré de que una de mis alumnas se ha contagiado de coronavirus. Su mamá también. Por suerte, no son casos graves. Pero me pide tiempo para presentar sus tareas. Lo más importante es tu salud y la de tu mami, tranquila, ya habrá tiempo para estudiar. Esta misma semana, otra alumna presentó como proyecto para su cortometraje una historia en la que la protagonista decide contraer voluntariamente el virus. ¿Por qué? Para poder pasar la cuarentena con su enamorado que se contagió primero. Su motivación: teme que se consiga otra con quien pasar la pandemia. Csm. ¿Habré leído mal? Será que los años me han vuelto un descreído del amor romántico –le digo–, pero ese argumento me parece un poco inverosímil, por no decir que es más tóxico que el COVID-19. Profe, es como “Romeo y Julieta”. Claro, porque los dos van a terminar muertos. ¡Qué malo, profe!

Merlín IA

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