Liliana Colanzi es periodista, escritora, editora y docente universitaria. También es una de las narradoras más interesantes de este tiempo.
Liliana Colanzi es periodista, escritora, editora y docente universitaria. También es una de las narradoras más interesantes de este tiempo. / Isabel Wagemann

Hay algo mágico en la obra de (Santa Cruz, Bolivia, 1981). Es imposible —felizmente—, encasillar sus relatos dentro del realismo o dentro de lo fantástico. Lo suyo, ha dicho, son las grietas. Piensa, al igual que Leonard Cohen, que lo importante de las grietas es que por ellas entra la luz.

A principios de año se alzó con el , por su libro de cuentos “Ustedes brillan en lo oscuro” (Páginas de Espuma, 2022). El jurado, compuesto por Rosa Montero, Marta Sanz y Cristián Crusat; resaltó que el libro “cuenta con una gran originalidad y potencia expresiva que construye mundos extraños, aunando las claves de ciencia ficción y realismo para llevar a cabo una crítica que nos sitúa ante el desconsuelo y la inquietud de la vida”.

Invitada a la FIL Lima 2022, ha sido una de las autoras más aclamadas por el público y más perseguidas por la prensa. Esta recepción es doblemente significativa, pues además del reconocimiento personal, su presencia suma para darle un lugar a la literatura boliviana, por mucho tiempo considerada la hermana perdida, casi olvidada, de las letras latinoamericanas.

Palabra debida

Es consciente la potencia de su voz y de la importancia de alzarla al ser mujer y ser boliviana. “Las mujeres hemos sido relegadas por mucho tiempo, y esto ahora se está revirtiendo con la explosión de escritoras que ocupamos la esfera pública. Además, se está recuperando la presencia de escritoras que en algún momento fueron olvidadas o ninguneadas”, dice. En ese sentido, se siente orgullosa de que otras mujeres, compatriotas suyas, también estén leyéndose fuera de Bolivia, y cita a Giovanna Rivero y su libro “Tierra fresca de su tumba”: y a escritoras nuevas como Quya Reyna, que acaba de publicar un magnífico libro de crónicas “Los hijos de Goni”

“En Latinoamérica veo a mi lado y me encuentro flanqueada por escritoras muy potentes que están trayendo a la conversación formas nuevas y temas nuevos. Pienso en Mónica Ojeda, Mariana Enríquez, Clío Mendoza, Fernanda Melchor, Claudia Ulloa y tantas otras”, añade.

Está viviendo el reconocimiento fuera de Bolivia, pues reside en los Estados Unidos. Publicó todos sus libros viviendo fuera de su país y después de un proceso largo en el que, afirma, le costó afirmar su vocación de escritora. O, mejor dicho, su oficio.

“Tenía pocos modelos viviendo y creciendo en una ciudad como Santa Cruz, donde no hay espacios para que se forme un escritor o una escritora. Esa fue una de las razones que tuve para salir del país. Bolivia tiene una infraestructura cultural muy precaria, que hace imposible que una persona pueda vivir de la escritura. Por eso no soy la única que ha migrado, hay muchos escritores y escritoras que salen de Bolivia porque no se dan las condiciones para que puedan vivir y escribir. De hecho, admiro mucho a quienes se quedan y dan la pelea”, dice. Y cuenta, en ese equipo de valientes a Quya Reyna, Juan Pablo Piñeiro, Rodrigo Urquiola, por nombrar a algunos.

La tierra llama

¿Has pensado en regresar a Bolivia? Le pregunto. Responde con emoción y nostalgia: “Sí. Extraño mucho mi tierra. Sin embargo, sé que este no es el momento. No están dadas las condiciones para que eso suceda”, dice.

Bolivia, sin embargo, está en su literatura. Como señaló el acta del Premio Ribera del Duero, Liliana escribe desde ese centro andino, mestizo y universal para trasladarnos a un tiempo que se expande y se contrae, a un espacio de partículas oscuras y radiantes que se mezclan en la lectura.

Ha encontrado la forma de estar cerca de su tierra, pues en 2017 fundó una editorial independiente: Dum Dum editora. La editorial se describe como “una editorial independiente que busca difundir libros con una vocación y estilo de experimentación: este es el lugar para los géneros híbridos, el ensayo, la ciencia ficción, la imaginación de una sensibilidad nueva, pero también para el rescate de proyectos periféricos de otras épocas que no encontraron su lugar en el canon. Miramos al pasado para escuchar el futuro: Dum Dum editora tiene un pie en la selva y otro en Marte; también tiene un pie en Bolivia y otro en el resto del mundo”. Igual que Liliana.

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