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Inca Garcilaso de la Vega a 480 años de su nacimiento: entre la Conquista y el perdón

Un nuevo aniversario del natalicio de nuestro gran escritor mestizo nos invita a reflexionar sobre la siempre tensa relación entre España y América. Especialistas opinan al respecto

Inca Garcilaso de la Vega

Garcilaso nació en el Cusco un día como hoy, 12 de abril, de 1539. Murió en 1616.

El Inca Garcilaso de la Vega nació en Cusco –un día como hoy, hace 480 años– y murió en Córdoba, España. Toda su vida estuvo escindida entre esos dos mundos separados por el Atlántico. Su formación se dio en plena época de la Conquista, cuando todavía era imposible saber hacia dónde nos estaba llevando ese proceso que, aún hoy, parece una llaga abierta.

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En su obra mayor, los "Comentarios reales de los incas", de 1609, el hijo del conquistador español Sebastián Garcilaso de la Vega y de la ñusta Isabel Chimpu Ocllo escribía: "A los hijos de español y de india, o de indio y española, nos llaman mestizos, por decir que somos mezclados de ambas naciones; fue impuesto por los primeros españoles que tuvieron hijos en Indias; y por ser nombre impuesto por nuestros padres y por su significación, me lo llamo yo a boca llena y me honro con él. Aunque en Indias si a uno de ellos le dicen sois un mestizo, lo toman por menosprecio". Matices de clases que no parecen tan lejanos.

Esa publicación, piedra angular de la literatura latinoamericana de los siglos posteriores, es un portento estilístico y conceptual que nos entrega a un autor de extraordinario talento narrativo. Sus apuntes de la vida antes de la Conquista, en particular del imperio incaico, nos acercan a un mundo desconocido y diferente. Pero también es cierto que la rigurosidad de sus relatos ha sido puesta en duda con los años, en especial debido a la subjetiva postura de Garcilaso. Hay que recordar que él fue una figura muy cercana al clan de gobernantes incas, por lo que su visión del imperio está un tanto idealizada, dejando de lado algunas de sus más cruentas prácticas.

LAS DISCULPAS DEL CASO
Pese a todas las posturas y debates que pueda generar la obra de Garcilaso, la realidad hispanoamericana actual, casi 500 años después, parece propicia para retomar algunos de sus postulados. Tan solo hace un par de semanas, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador volvió a tensar los vínculos entre España y las Américas al señalar que exigiría oficialmente a la nación ibérica que pida perdón a los pueblos originarios de México por los abusos cometidos durante la conquista del país. "Es tiempo ya de decir que vamos a reconciliarnos, pero primero pidamos perdón. [...] Hubo matanzas, imposiciones. La llamada Conquista se hizo con la espada y con la cruz", fueron las palabras del mandatario, quien recientemente volvió a referirse al tema para señalar que haría públicas las cartas enviadas al rey Felipe VI de España y al papa Francisco.

Desde entonces han sido muchas la respuestas. Para empezar, del gobierno español, que en un comunicado lamentó que el pedido se hiciera público y afirmaba "rechazar con toda firmeza" el contenido de la carta. Varias figuras de la cultura también se pronunciaron. Uno de ellos, el Nobel peruano Mario Vargas Llosa, quien fue consultado durante su paso por el Congreso de la Lengua Española celebrado en Argentina. "López Obrador se equivocó de destinatario. Se debía haber mandado esa carta a sí mismo –dijo el autor de “La ciudad y los perros”–. ¿Por qué tiene México tantos millones de indios pobres, ignorantes y marginados? Esta pregunta se la pueden hacer casi todos los presidentes latinoamericanos, especialmente en países donde hay grandes comunidades indígenas". Y remató con una ironía en torno al idioma que comparten ambas partes: "Ojalá que cuando López Obrador acabe su mandato, los indígenas tengan mejores condiciones de vida y sin explotación. Y todo esto lo podemos decir gracias a la lengua española".

ARTE Y RECONCILIACIÓN
Como la obra del Inca Garcilaso, el arte y la cultura parecen ser los mejores conductos para intentar resolver este tipo de rencores. También parece coincidencia, aunque pueda ser sintomática, que el Perú haya sido el país invitado de la última edición de la feria de arte ARCOmadrid, en España. Un evento que se inscribió como parte de las celebraciones de nuestro bicentenario. Ese encuentro fue destacado tan solo hace unos días por el diario estadounidense "The New York Times", que publicó un artículo con el título "España recibe un curso acelerado de arte peruano". Firmada por la periodista Maya Jaggi, la nota repasaba el impacto de las obras nacionales expuestas en Madrid y también hacía un paralelo con la polémica desatada por López Obrador. "El arte, por supuesto, es una forma de entender lo que ocurrió durante el periodo colonial –declaraba para dicho artículo Pedro Pablo Alayza, director del Museo Pedro de Osma, de Barranco–. La historia colonial es traumática, pero no podemos adentrarnos en el futuro sin repensar nuestro pasado".

El NYT mencionaba como una obra muy simbólica de la relación española-peruana al cuadro "Matrimonios de Martín de Loyola con Beatriz Ñusta y de Juan de Borja con Lorenza Ñusta de Loyola", pintura virreinal cedida por el Museo de Osma y expuesta en el Museo del Prado hasta fines de este mes. Una imagen que, curiosamente, también fue utilizada para ilustrar la portada de los "Comentarios reales de los incas", en una antigua edición del Fondo de Cultura Económica.

Rencor o reconciliación, orgullo o perdón, el impasse entre Latinoamérica y España ofrece la oportunidad de poner en discusión las posibilidades de volver a encauzar un vínculo que quizá seguirá siendo tenso, aunque se espera menos accidentado. Y en ese horizonte la figura del Inca Garcilaso asoma como una fuente fundamental para entender mejor tan compleja herencia.

OPINIONES
¿Debería España pedirle perdón a América?

RAMÓN MUJICA (ANTROPÓLOGO)

"Pedir perdón es el acto sublime y personalísimo de una autoconciencia culposa. El arrepentimiento por un daño cometido ennoblece al ser humano y lo eleva por encima del mundo animal. El emperador Carlos V, tras escuchar las denuncias de fray Bartolomé de las Casas, mandó a mediados del siglo XVI detener la maquinaria de la Conquista hasta que sus teólogos y juristas se pusieran de acuerdo y decidiesen si la Conquista era justa o injusta. De aquí nacieron las Leyes de Indias donde los indios son vasallos libres, con derechos y obligaciones.

El virrey Conde de Lemos se enfrentó a los poderosos mineros criollos del Perú y prohibió como anticristiano los trabajos forzosos de la mita indígena, una práctica heredada del imperio Inca. El católico Túpac Amaru II no se rebeló contra el rey de España, sino contra sus corregidores corruptos y opresores.

Después de 200 años de Independencia republicana, solicitarles a los reyes borbones que pidan perdón por la Conquista del siglo XVI, es una triste maniobra populista. Solo sirve de cortina de humo para tapar el actual olvido de las comunidades indígenas, el reinado del narcotráfico, el sicariato, la prostitución infantil, los feminicidios, la venta de las materias primas a trasnacionales inescrupulosas y el saqueo sistemático del Estado. Todo ello es una gran traición perversa a la patria grande americana."

KARINA PACHECO (ESCRITORA)

"Es un gesto mínimo, pero indispensable frente a la devastación que ocasionó la invasión y conquista de América, la más cruenta en la historia de la humanidad. No podemos olvidar que el enriquecimiento de España y su Corona a lo largo de tres siglos bebió de esa desgracia: del sometimiento a sangre y fuego de las poblaciones originarias, de su explotación a través del trabajo gratuito en minas y obrajes, de los asfixiantes tributos que se debían dirigir a la Corona, así como de la instauración de una lógica racista que avalara tan brutal sometimiento. Expropiados de sus tierras y convertidas las mujeres en botín de guerra, la lógica del abuso de poder quedó enquistada como una práctica natural. La evangelización con la que España justificaba esta conquista se empeñó en destruir innumerables culturas, monumentos, conocimientos y memorias de manera irremediable. Si bien hoy los latinoamericanos debemos cuestionarnos por las herencias coloniales que seguimos lastrando, las disculpas de España no dejan de ser ineludibles."

HERBERT RODRÍGUEZ (ARTISTA PLÁSTICO)

"¿Han sido desmontadas las categorías racistas que naturalizan a los no europeos como diferentes e inferiores? En el 2000, el Louvre inauguró la sala de arte no europeo. Basados en el principio de igual, dignidad y respeto de todas las culturas, inician el proceso de reconocer a las obras maestras no europeas dentro de la historia del arte. Vamos: que España pida perdón por la Conquista y que emprenda acciones que demuestren que entienden lo que significa “nacemos libres e iguales”. Y, por qué no, que el Museo del Prado acompañe al museo francés en el cambio de sentido común".

CRISTINA PLANAS (ARTISTA PLÁSTICA)

"¿España debería pedir disculpas sobre la Conquista de las Américas y los abusos en esta? Lo que me viene a la mente es pensar quiénes somos los peruanos. Yo creo que somos hijos de un matrimonio infeliz y abusivo entre una España colonizadora y un pueblo indígena con una cultura ancestral invaluable. Eso sí, ya no somos los oprimidos indígenas de siglos atrás, sino más bien la mezcla de estas dos culturas. Y es en esa diversidad donde radica nuestro poder y riqueza. Creo también que ignorar el pasado es impedir el avance. Pero estar anclado en el pasado también causa el mismo efecto. Las disculpas pedidas por López Obrador me parecen un gesto válido. Sería un mensaje sanador para seguir avanzando como sociedad responsable de su futuro".

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