Por Enrique Planas

Semanas después de la muerte de su padre, el joven y educado Yevgueni Irténiev, ha debido dejar San Petersburgo para sumergirse en la improductiva hacienda familiar, con la intención de recuperar su producción y cubrir las cuantiosas deudas que el patriarca dejó a sus herederos. En aquel entorno agreste, el refinado Yevhueni, convertido en el joven patrón, siente también deseos de conocer mujer. A falta de una compañera de su clase social, asiente a compartir su lecho con una campesina, seductora y misteriosa, que su fiel guardián ha mandado llamar del pueblo. Estos encuentros despiertan en el joven una pasión obsesiva, pero también una culpa que empieza a corroerle cuando llegue a la finca su bella prometida.