El objeto interestelar 3I/ATLAS está permitiendo a los astrónomos estudiar, como nunca antes, la composición química de un visitante de otra estrella.(Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")
El objeto interestelar 3I/ATLAS está permitiendo a los astrónomos estudiar, como nunca antes, la composición química de un visitante de otra estrella.(Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")

Cuando un objeto proveniente de fuera del sistema solar aparece en nuestro vecindario cósmico, normalmente pasa tan rápido que apenas se puede estudiar antes de desaparecer. Así ocurrió con ʻOumuamua y también con el cometa Borisov; sin embargo, el caso de generó mucho más interés porque esta vez los científicos han tenido una mejor oportunidad para analizarlo en detalle.

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No solo se confirmó que este objeto viene de otra estrella, sino que además los investigadores han podido estudiar su composición. Esto es muy importante, ya que permite conocer de qué está hecho y obtener pistas sobre su origen, algo poco común en este tipo de visitantes interestelares.

El proceso clave para este análisis, publicado en ,consiste en lo que ocurre cuando el cometa se acerca al Sol. El calor hace que sus hielos se transformen directamente en gas, liberando material que forma su cola. Este gas contiene información valiosa sobre su composición química, lo que permite a los científicos investigar su historia.

En el caso de 3I/ATLAS, este fenómeno permitió medir proporciones isotópicas, es decir, pequeñas variaciones en los elementos químicos que funcionan como una especie de “huella” de su lugar de origen, lo que ayuda a entender en qué tipo de entorno se formó.

Los científicos confirmaron que este objeto, descubierto en julio, proviene de otro sistema estelar y viaja a gran velocidad tras millones de años en el espacio interestelar. (Foto: NASA)
Los científicos confirmaron que este objeto, descubierto en julio, proviene de otro sistema estelar y viaja a gran velocidad tras millones de años en el espacio interestelar. (Foto: NASA)

El equipo liderado por , de la Universidad de Edimburgo, utilizó datos obtenidos con el telescopio Very Large Telescope para analizar la molécula CN. Los resultados mostraron algo llamativo: una proporción de nitrógeno 14N/15N mucho más alta de lo habitual.

Esta diferencia no es menor. De hecho, la proporción encontrada es aproximadamente el doble de la que se observa en cometas del sistema solar, lo que sugiere que 3I/ATLAS se formó en condiciones muy distintas a las de nuestro entorno.

Además del nitrógeno, también se detectó una proporción elevada de carbono 12C/13C. Aunque en este caso la diferencia no es tan marcada, la combinación de ambos datos apunta a un origen fuera de las condiciones típicas de nuestro sistema solar.

Los investigadores creen que este cometa podría haberse formado alrededor de una estrella más antigua y con menos elementos pesados disponibles. Esto indicaría que proviene de una región diferente de la Vía Láctea, posiblemente del disco exterior o del llamado disco grueso, donde las estrellas suelen ser más antiguas.

Los estudios muestran proporciones isotópicas inusuales, lo que sugiere un origen distinto al de los cometas del sistema solar. (Foto: Mitsunoi Tsumura)
Los estudios muestran proporciones isotópicas inusuales, lo que sugiere un origen distinto al de los cometas del sistema solar. (Foto: Mitsunoi Tsumura)

En términos simples, 3I/ATLAS es un fragmento casi intacto de un sistema planetario mucho más antiguo que el nuestro.

Estos hallazgos hacen que deje de ser visto como un simple visitante y lo convierten en un objeto de gran valor científico. Podría tratarse de una especie de “mensajero químico” que aporta información sobre otras regiones de la galaxia.

Aunque aún se necesitan más estudios para confirmar estos resultados, podemos decir que estamos ante un descubrimiento clave para entender mejor el origen de los objetos interestelares y su papel en el universo.

Qué dicen los más recientes estudios sobre 3I/ATLAS

Los estudios más recientes coinciden en que 3I/ATLAS es un objeto extremadamente antiguo y químicamente distinto a cualquier cometa del sistema solar. Observaciones con telescopios como James Webb y Hubble indican que podría tener entre 10.000 y 12.000 millones de años, lo que lo convertiría en uno de los cuerpos más antiguos jamás detectados. Su composición isotópica sugiere que se formó en una etapa muy temprana de la Vía Láctea, en un entorno frío y primitivo.

Otro hallazgo clave es la detección de grandes cantidades de metanol y moléculas orgánicas en proporciones mucho más altas que en cometas locales, lo que refuerza la idea de que 3I/ATLAS proviene de un entorno químico distinto y podría ayudar a entender cómo se formaron los primeros sistemas planetarios de la galaxia.

En conjunto, los científicos lo ven como una especie de “cápsula del tiempo” que es capaz de revelar cómo era la química del universo hace miles de millones de años.

¿Es posible seguir la trayectoria de 3I/ATLAS?

Sí, es posible seguir la trayectoria del cometa interestelar 3I/ATLAS en tiempo casi real. Actualmente existen plataformas con datos actualizados que muestran su posición, velocidad y recorrido previsto usando observaciones telescópicas. Por ejemplo, puedes consultar su seguimiento en .

Cabe agregar que el objeto ya se encuentra alejándose del sistema solar tras haber pasado su punto más cercano al Sol en octubre de 2025 y a la Tierra en diciembre de ese año.

Su trayectoria es hiperbólica (no regresará) y continuará hacia el espacio interestelar, por lo que cada vez será más difícil de observar, aunque su órbita sigue siendo rastreada por científicos.

Qué sigue para 3I/ATLAS

El cometa interestelar 3I/ATLAS inició su despedida definitiva del Sistema Solar tras alcanzar una velocidad de 250,000 km/h que lo aleja hacia el espacio profundo. Durante este mes de abril de 2026, el objeto dejará de ser visible para telescopios aficionados, mientras los científicos analizan si el reciente cometa C/2026 A1 (MAPS) es en realidad un fragmento desprendido de su estructura durante su paso cerca del Sol.

Al cruzar la órbita de Neptuno, ATLAS regresará al vacío interestelar para vagar por la Vía Láctea durante millones de años, dejando atrás descubrimientos clave sobre la química y el origen de los componentes de la vida.

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