
Disfrutar de un día de calor puede ser una grata experiencia para muchos, pero hay un grupo que no siempre la pasará bien. Si eres de los que vive constantes episodios de migraña, de seguro habrás notado que la temporada de verano puede jugarte en contra por la exposición prolongada al sol y modificaciones en los hábitos diarios. En esta línea, ¿has identificado cuáles son los disparadores que incrementan tus dolores de cabeza y crisis? Hoy te traigo, de la mano de un experto, la información valiosa que necesitas conocer para detectarlos y también qué hacer para evitarlos. Así podrás tener una mejor jornada ya sea en el trabajo, universidad o tu hogar.
Cómo influye el calor y el clima
En los días de calor, las personas con migraña pueden presentar más crisis porque el cerebro migrañoso es especialmente sensible a cambios externos como la temperatura, la luz intensa y la deshidratación.
Los cambios de clima, sobre todo aumentos bruscos de temperatura y variaciones en la presión atmosférica, son reconocidos como desencadenantes de migraña. En verano, el calor intenso, la humedad elevada y la exposición prolongada al sol pueden “estresar” al organismo, facilitar la deshidratación y hacer que el sistema nervioso sea más vulnerable a una crisis.
“El calor y la pérdida de líquidos influyen directamente en la regulación vascular y neurológica, lo que puede aumentar la frecuencia e intensidad de las migrañas, incluso en pacientes con cuadros previamente controlados”, explica el Dr. Jose Enrique Sanchez Chunga.

Disparadores generales de migraña
Según detallan desde Mayo Clinic, la migraña es un dolor de cabeza que puede causar un dolor pulsátil intenso o una sensación pulsante generalmente de un solo lado. A menudo, suele estar acompañada de náuseas, vómitos y sensibilidad extrema a la luz y al sonido. Los ataques de migraña pueden durar de horas a días y el dolor puede ser tan intenso que interfiere en tus actividades diarias.
Entre los disparadores más frecuentes están el estrés, los cambios hormonales, ciertos alimentos (como quesos añejos, carnes procesadas, vino tinto), el alcohol, algunos medicamentos, la falta de sueño y saltarse comidas. También influyen estímulos sensoriales intensos, como luces brillantes, ruidos fuertes y olores penetrantes (perfumes, humo, solventes), que pueden precipitar una crisis o empeorarla si ya empezó. El uso excesivo de analgésicos o medicamentos para la migraña puede, paradójicamente, aumentar los dolores de cabeza (cefalea por abuso de medicación). En verano, muchas de estas situaciones se combinan: más salidas nocturnas, cambios en la alimentación y mayor consumo de alcohol favorecen que aparezcan ataques.
También aumentan la migraña la exposición directa al sol, los cambios bruscos entre ambientes calurosos y espacios con aire acondicionado, la modificación de horarios de descanso y una alimentación irregular. El consumo insuficiente de líquidos y bebidas alcohólicas también incrementa el riesgo de crisis.

Medidas de prevención recomendadas
Para reducir la aparición de migrañas en verano, el neurólogo de la Clínica Stella Maris aconseja:
- Mantener una hidratación constante a lo largo del día.
- Evitar la exposición prolongada al sol, especialmente en horas de mayor radiación.
- Respetar horarios regulares de sueño y alimentación.
- Usar protección ocular y gorros al aire libre.
- Seguir el tratamiento médico indicado y evitar la automedicación.
¿Cuándo acudir a evaluación médica?
Se recomienda consultar con un especialista cuando las migrañas aumentan en frecuencia, cambian de intensidad o interfieren con las actividades diarias. “Un adecuado control preventivo permite identificar desencadenantes, ajustar el tratamiento y mejorar la calidad de vida del paciente, incluso durante los meses de mayor calor”, agregó el especialista.
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