
Cuando se trata de elegir una mantequilla en el supermercado, la variedad puede abrumar a cualquiera. Algunas vienen etiquetadas como “europeas”, otras como “cultivadas” o “grass-fed”, pero ¿qué significan realmente estos términos y cuál es la opción más saludable? Para responder a estas preguntas, varios expertos en cocina y nutrición compartieron sus recomendaciones sobre qué buscar en una buena mantequilla.
Según John Montez, especialista en quesos y formador en Murray’s Cheese, la mantequilla cultivada es una de las mejores elecciones.
“Tiene un sabor más pronunciado y complejo que la mantequilla hecha con crema dulce”, explicó en conversación con el medio HuffPost. Esto se debe a que se fermenta con bacterias lácticas antes de ser batida, lo que le da una textura más rica y un sabor ligeramente ácido, similar al de la crème fraîche.

David Joachim, autor de más de 50 libros de cocina, añade que otro aspecto importante es el contenido de grasa. Las mantequillas europeas, por ejemplo, suelen tener entre un 82% y 85% de grasa, a diferencia de la mayoría de las mantequillas estadounidenses, que contienen alrededor del 80%.
“Más grasa significa menos agua, y eso mejora tanto el sabor como la textura al cocinar”, explicó.
También vale la pena fijarse en si la mantequilla es de vacas alimentadas con pasto. Según Montez, estas versiones suelen tener un color más amarillo y un perfil nutricional más completo. “Una buena mantequilla grass-fed está llena de grasas saludables”, dijo. Algunas marcas recomendadas por los expertos incluyen Kerrygold, Vermont Creamery y Vital Farms.

A pesar de que las mantequillas de mayor calidad pueden ser más caras, los expertos coinciden en que no siempre es necesario gastar mucho. Para cocinar a altas temperaturas o preparar recetas donde el sabor de la mantequilla no es tan importante, las marcas más económicas funcionan bien, pero cuando el sabor es protagonista, como al untarla sobre pan, vale la pena elegir una de mejor calidad.
En conclusión, si buscas una opción más saludable y sabrosa, los expertos aconsejan optar por una mantequilla cultivada, con alto contenido de grasa y proveniente de vacas alimentadas con pasto.
Joachim resume su amor por este producto asegurando que prefiere ”salir a andar en bicicleta antes que renunciar a la mantequilla en mi tostada”.

¿Mantequilla o margarina?
La mantequilla y la margarina tienen diferencias importantes. La mantequilla es un producto natural hecho de crema y, aunque contiene grasas saturadas, también aporta vitaminas como la A y la D. Por otro lado, la margarina se elabora a partir de aceites vegetales, por lo que contiene grasas insaturadas, pero algunas versiones pueden tener grasas trans, que son perjudiciales para el corazón.
En términos de salud, muchos expertos recomiendan leer bien las etiquetas. Si eliges margarina, busca una sin grasas trans y con aceites saludables, como el de oliva o canola. Si prefieres mantequilla, lo ideal es consumirla con moderación y optar por variedades “grass-fed”, que tienen un mejor perfil nutricional.
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